El Grabado de la Carta Geométrica de Galicia

 La Carta Geométrica de Galicia levantada por Domingo Fontán en escala del cienmilésimo, presentada a la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón, viuda del Rey Fernando VII, el 1 de Diciembre de 1834, grabada en París por Leon Bouffard, e impresa por Lemercier, Bernard y Cía, tuvo tres fases de elaboración:

Retrato de la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón. Óleo, Museo del Prado, Madrid.

1º Su construcción a través de la aplicación de la Geodesia Matemática, por medio de observaciones astronómicas, triangulación y nivelación planimétrica, resultando de ello su dibujo a mano o minuta original. (1816-1834)

2º El grabado de las piedras litográficas o matriz donde el dibujo de forma invertida se reprodujo a cincel en doce piedras calizas (1839-1845).

3º Su impresión o estampado en papel mediante el empleo de las piedras litográficas entintadas.  (1ª tirada 1847, 2ª tirada 1850)

Hoy nos ocupamos de su grabado, con ocasión de conmemorar el 200 aniversario de los primeros trabajos de la Carta, cuando un ilusionado Fontán de 28 años de edad, los días 13 y 14 de Noviembre de 1816 se ejercitaba en el manejo de la plancheta circular por él diseñada y construida en Santiago por los alumnos de su Cátedra de Geometría, Mecánica y Delineación aplicada a las Artes de la Sociedad Económica de Amigos del País, José y Domingo Lareo Quintela, convirtiendo el palomar del Pazo de Sobrecarreira, propiedad de Antonio Lóriga y Reguera en estación geodésica.

Iniciamos  este artículo con la expedición de la Real Orden de 12 de Agosto de 1834, por la que se requería a Fontán, al objeto de que presentase la Carta Geométrica concluida en la Corte. Real Orden que le fue comunicada precisamente por Antonio Loriga y Reguera (El Grove 1785 – Coruña 1855) quien en esas fechas ocupaba el cargo de Gobernador Civil de la Coruña:

Real Orden de 12.VIII-1834. Archivo Ministerio de Hacienda.

 “Ministerio de lo Interior – Al Gobernador Civil de La Coruña digo con esta fecha lo que sigue: S.M. la Reina Gobernadora ha servido mandar que tan pronto se halle concluido el dibujo y labrado de la Carta General de las Provincias del Reino de Galicia ejecutado por el Catedrático de Matemáticas Don Domingo Fontán profesor de la enseñanza de Geometría Mecánica y Delineación de las Artes en Santiago se proceda a grabarla e imprimiéndola litográficamente en esta Corte por cuenta de los Fondos destinados al presupuesto de este Ministerio de manera que cuanto antes pueda lograr el público los beneficios de una obra tan útil a la administración y a las ciencias como honorífica para el digno profesor que la ha desempeñado y para sus colaboradores. Es también la voluntad de S.M. que al mismo tiempo que se excite el celo de Fontán para con la posible brevedad termine sus trabajos de dicha Carta y se le faciliten auxilios que para ello necesite, se le diga que S.M. quiere que venga a asistir e ilustrar con sus observaciones los trabajos que hayan de hacerse para litografiar la Carta en la debida exactitud y que durante su ausencia de Santiago conserve los destinos que allí observe y los emolumentos respectivos de Real Orden lo traslado a V. para inteligencia y efectos consiguientes. Dios guarde a V. muchos años. Madrid, a 12 de Agosto de 1834 – Moscoso – Sr. Don Domingo Fontán”.

Fontán una vez conocida la noticia, de ella hizo partícipe a su hermano Andrés quien se encontraba en la Fábrica del Castro, mediante carta de 29 de Agosto de 1834:

“Mi querido Andrés: El Sr. Moscoso me escribió particularmente para que concluyendo el lavado de la Carta me vaya a la Corte, luego que aproveche la ocasión de ser gallego el Ministro y tan amante de nuestro país como él lo es, para que litografíe la obra; que los ministros con clase de tales son hombres de corta vida y que sería una necedad el que él pensase que fuese larga su duración en su elevado puesto en unos tiempos como éstos.

Previniendo que me faltaran dibujantes, me da noticias de uno acompañándome una muestra de su saber ofreciéndome que se expediría la Orden para que se venga aquí si lo quiero. Concluye diciéndome que está impaciente por ver mi trabajo concluido.

Tal es mi posición, mañana le contestaré que no necesito el dibujante y    fijaré la época en que deba ponerme en marcha que podrá ser para primeros de Octubre o mediados de dicho mes.

Entretanto se concluye el lavado de tres pliegos que se trabajan a la vez, iré a tomar mis baños y me anticiparé al Sr. Laricano con su ausencia me dice este Sr. no sale hasta el diez de Septiembre.

Participa ésta al tío (Sebastian), con afecto de Manuelita y dispón de tu hermano. Domingo F.”

Cuando Fontán hace referencia al “lavado de la Carta” se refiere a la técnica de sombreado o lavado de la misma mediante aguadas que van del negro al ocre, ello teniendo en cuenta que la Carta Geométrica está inclinada desde el Noroeste en ángulo de 45º, razón por la que se colorean u oscurecen las vertientes de las montañas en umbría para así dar una sensación de relieve.

Por otra Real Orden, el Secretario de Estado y del Despacho del Ministerio de lo Interior José María Moscoso de Altamira y Quiroga (Mondoñedo, Lugo 25 Marzo 1788 – Madrid, 1 Marzo 1854), comunicada a Fontán el 25 de Septiembre de 1834 a través del Gobernador Civil de La Coruña Antonio Loriga, se resolvía la cuestión de su suplencia en la Cátedra de Matemáticas de la Universidad de Santiago y de la de Geometría Mecánica y Delineación aplicada a las Artes que dependía de la Sociedad Económica de Amigos del País de dicha Ciudad, para que de esta forma Fontán pudiese viajar a Madrid:

Retrato de Jose María Moscoso de Altamira y Quiroga. Óleo. Senado de Madrid.

(Sello Gobierno Civil de la Provincia La Coruña)

“El Excelentísimo Sr. Secretario de Estado y del Despacho de lo Interior me dice con fecha 12 del actual lo siguiente:

“Debiendo venir a esta Corte el Catedrático de Matemáticas Don Domingo Fontán, según lo dispuso en Real Orden de 12 de Agosto próximo pasado para asistir e ilustrar con sus observaciones los trabajos que hayan de hacerse para litografiar la Carta General que ha formado de las provincias del Reino de Galicia, y en vista de lo que ha hecho presente el mismo profesor con fecha 30 del referido mes acerca de su traslación y modo de suplir su ausencia sin perjuicio de la enseñanza en las Cátedras que tiene a su cargo en la Ciudad de Santiago, S.M. La Reina Gobernadora ha tenido a bien resolver que la Universidad por lo que respecta a la Cátedra de Matemáticas y a la Sociedad Económica por lo que hace a la de Geometría, Mecánica y Delineación provean oportunamente del profesor o profesores para la enseñanza en el próximo curso, fijándoles el haber que deban disfrutar y los fondos de donde haya de pagarse, pues la bondad de S.M. es que Fontán conserve los  destinos que obtiene en Santiago sin sufrir descuento alguno en sus emolumentos, que se le reintegre del suplemento que hizo a su sustituto en la Universidad al respecto de dos mil reales que señala el plan, cuyo abono le fue ofrecido en Real Orden de 20 de Marzo de 1830, expedida por el Ministerio de Hacienda, y hasta ahora no lo ha reclamado; y que continúe el referido sustituto mientras se halle ocupado Fontán en la Comisión de la Carta Geométrica del Reino de Galicia. De Real Orden lo comunico a V.S. para su inteligencia y efectos correspondientes. Dios guarde a V. muchos años. Coruña, Septiembre 25 de 1834. Antonio Loriga. – Sr. D. Domingo Fontán, Catedrático en la Real Universidad de Santiago”.

Domingo Fontán llegó a la Villa y Corte en fecha indeterminada de finales del mes de Noviembre, fijando su domicilio en la Calle de San Mateo y al objeto de dar cumplimiento al compromiso contraído, presentó su Carta Geométrica al Ministro de lo Interior José María Moscoso de Altamira, el día 1 de diciembre.

El día 3 es recibido por la Reina Gobernadora en el Palacio de Oriente, mostrándole su Obra concluida, con esa misma fecha se dictó la siguiente Real Orden:

“Ministerio de lo Interior. He dado cuenta a S.M. la Reina Gobernadora de haberse trasladado V. a esta Corte en cumplimiento de la Real Orden que le comuniqué el 12 de Agosto pasado, para presentar concluida como lo ha hecho la Carta Geométrica de Galicia cuya construcción había sido objeto del celo y laboriosidad de V. por espacio de muchos años hasta que en otra Real Orden expedida por el Ministerio de Hacienda el 6 de febrero de 1829 se le confió el encargo de llevarla a cabo y habiéndose enterado S.M. de las dificultades que para ello tuvo V. que vencer en especial constancia del mérito que encierra este trabajo primero de su especie en la nación hubo y adecuado para servir como modelo de los que tan indispensable a fin de obtener una Carta General exacta de todo el Reino y por último por efecto del desprendimiento y economía con que V. se condujo: ha tenido a bien mandar S.M. se manifieste a V. que ha quedado muy satisfecha del celo con que desempeñó la comisión que se le encargara en la expresada Resolución de Real Orden de 6 de Febrero de 1829 de las ventajas que de ello deben resaltar. Es de su soberana voluntad que el servicio que V. ha hecho al Estado y a las Ciencias se tenga presente para la oportuna remuneración atendiendo a que V. no recibió hasta ahora ninguna obra, si solo los auxilios que fueron precisos para los últimos trabajos de la Carta, y cuya legítima inversión está ya declarada por Real Orden de 28 de Enero del presente año. De la de S.M. le comunico a V. para su inteligencia y satisfacción. Dios guarde a V. muchos años. Madrid, a 3 de diciembre de 1834. Moscoso – Sr. Don Domingo Fontán”.

 En La Gaceta de Madrid nº 293 del jueves 4 de Diciembre de 1834, en su última página nº 1220, se anunciaba con todo lujo de detalles la presentación de la Obra (ver su contenido en el artículo “Las prematuras muertes de Domingo Fontán”), dicha noticia la reprodujo El Eco del Comercio del viernes 5 de Diciembre en su 4ª y última página.

Fontán una vez recibido por la Reina Gobernadora, en carta de fecha 4 de Diciembre, le comentaba a su hermano Andrés el evento, la referida carta la reproducimos íntegramente en el artículo ya citado “Las prematuras muertes de Domingo Fontán” de dicho artículo extraemos los siguientes párrafos

“… (La Regente) se interesó tanto que se grabase mandándolo así repetidas veces y que esto ha de hacerse en París.

Ayer me dijo S.E. que era preciso que yo hiciera el sacrificio de pasar a aquella capital previa la conclusión de un pequeño expediente que se instruirá en orden a acreditar que ni aquí ni en Barcelona se hace asequible dicha operación a no ser en muchos años y con mucho coste y con menos perfección”.

Sin duda alguna, la Regente se ilustró sobre la situación del grabado litográfico en España como consecuencia del monopolio existente a favor del Real Establecimiento Litográfico de Madrid, dirigido por el Pintor y Grabador José Madrazo y Aguado,  para litografiar todas las pinturas de los Reales Sitios y establecimientos oficiales de la Corte, acordando su fin y en consecuencia la libertad del ejercicio de tal profesión por Real Orden de 31 de Marzo de 1835.

Cuando la Reina madre le dice a Fontán no grabarla en Barcelona, seguramente tendría información de las dificultades por las que pasaba el Cartógrafo, Grabador valenciano, Domingo Estruch y Jordan, quien en su taller de grabado en la Ciudad Condal, tardó tres años y siete meses en grabar en cobre las seis planchas de 6 palmos y 6 pulgadas de largo y tres palmos y cinco pulgadas de ancho, de la Carta Geografo-Topografica de la Isla de Cuba que después de siete años de trabajo fue levantada en escala de 9 líneas por una legua marina por el Cuerpo Nacional de Ingenieros, y una Sección de los más acreditados Agrimensores  públicos, bajo la dirección del Coronel de Infantería, José G. Jasme Valcourt e Iznardi. Fue tan laborioso su grabado que la Gaceta de Madrid de 5 de Abril de 1835, anunciaba para el mes de Marzo la publicación de su 6ª y 5ª lámina, las demás fueron publicadas sucesivamente concluyendo el mes de Marzo de 1837.

Se estamparon 503 ejemplares en pliegos de papel fabricados por Jaime Guarro Serra, de ellos 135 se entregaron a la Dirección General de Ingenieros, 90 juegos quedaron en los Depósitos de la Península y 32 en La Habana, y cubiertas las atenciones de los que hicieron donativo, y distribuido en cierto número de ejemplares por orden superior a diferentes autoridades, se fijó el precio de 320 reales para los subscriptores de Ultramar y de la Península y de 400 para los compradores.

En la segunda de sus hojas se incluía un cuadro estadístico publicado por Ramón de la Sagra, en su Historia Física y Política de la Isla de Cuba.

Como dato curioso, en la Sesión de las Cortes de 18 de Marzo de 1842, mediante Ley se aprobó prohibir la introducción en la Península y en Ultramar, la Carta de la Isla de Cuba antes citada, cuya autoría se atribuyó y publicó el editor Bulla, en el mismo tamaño que la Carta que de esa Isla también publicaba Ramón de la Sagra en su Historia Físico Política de la Isla de Cuba.

Por Real Orden de 5 de Diciembre de 1834 del Ministerio de lo Interior, se acordó “que la Carta Geométrica de Galicia se exponga por término de diez días en uno de las salones del citado Ministerio a fin de que los conocedores que gusten ver esta ora puedan examinarla”.

El Eco del Comercio del 4 de Enero de 1835 en su página 1ª de daba la noticia de la presentación de la Carta:

“El Sr. Fontán acaba de presentar personalmente a S.M. La Reina Gobernadora la Carta Geométrica de Galicia, recibiendo de su boca las palabras más gratas de la aprobación con que ha visto el resultado de sus últimos trabajos. Esto es sin duda el estímulo más honroso para los que se dedican a la profesión de las ciencias”.

La dotación presupuestaria para el grabado del Mapa de Fontán no tardó, así mediante Real Orden de 15 de Febrero de 1835 se acuerda:

“Ministerio de lo Interior. Al Sr. Secretario de Despacho de Hacienda digo con esta fecha lo siguiente:

S.M. La Reina Gobernadora, se ha dignado resolver por cuenta de la partida señalada en el presupuesto de este Ministerio del presente año para la formación de los planos topográficos de las provincias, se libre 160.000 reales para el grabado y estampado de la Carta Geométrica de las cuatro provincias de Galicia cuya cantidad será entregada a su autor el Doctor Don Domingo Fontán encargado de dirigir ambas operaciones. Dios guarde a Vd. Muchos años. Madrid, 15 de Febrero de 1835. Moscoso – Sr. Don Domingo Fontán”

El 17 de Febrero de ese mismo año, por Real Orden se acordó aceptar la dimisión de José María Moscoso de Altamira, quien entre las Reales Ordenes que tuvo a bien dejar firmadas se incluye las   que trascribimos:

“Habiéndome designado la Reina Gobernadora nombrar Catedrático Director del Real Observatorio de esta Corte a Don Domingo Fontán, autor de la Carta Geométrica de las provincias de Galicia que ha levantado a escala mayor según participó a V.E. en oficio separado de esta fecha, se ha servido resolver S.M. que si el Gobierno dispone enviarle a país extranjero para que en él se grabe la citada Carta, se le abone el sobresueldo de 10.000 reales anuales durante su comisión con cargo a la partida señalada en el presupuesto de este Ministerio para la formación de los planos topográficos de las provincias, de Real Orden. Lo traslado a V. para su inteligencia y efectos correspondientes. Dios guarde a V. muchos años. Madrid, 17 de Febrero de 1835. – Moscoso Sr. Don Domingo Fontán”.

El nombramiento de Fontán como Director del Real Observatorio Astronómico de Madrid y su Cátedra de Astronomía, inoperante desde la Guerra de la Independencia, se efectuó por otra Real Orden de esa misma fecha con una dotación de 24.000 reales anuales destino este acorde con enviarle a “un país extranjero” y en su consecuencia perdió la propiedad de la Cátedra de Matemáticas Sublimes de la Universidad de Santiago de la que estuvo encargado desde Octubre de 1819 hasta el 18 de Abril de 1835.

Oficio clasificando a Fontán cesante por separación del servicio. Archivo Ministerio de Hacienda.

“Ministerio de lo Interior – Al Sr. Vocal más antiguo de la Junta de Protección del Real Museo de Ciencias Naturales digo con esta fecha lo que sigue: Deseando S.M. la Reina Gobernadora poner en estado de servicio para la enseñanza pública el Real Observatorio Astronómico de esta Corte, y teniendo en consideración los conocimientos de D. Domingo Fontán, Catedrático de matemáticas de la Universidad de Santiago, y de Geometría y Delineación de las Artes en la misma ciudad, y sus distinguidos servicios en la formación de la Carta Geométrica de Galicia que ha levantado en escala mayor, se ha servido nombrarle Catedrático Director de dicho Real Observatorio con un sueldo de veinticuatro mil reales, y el derecho correspondiente de viudedad a su familia, debiendo continuar en el goce del sueldo anual de sus cátedras de Santiago, y de la asignación de mil reales mensuales que se le hace por Real Orden de 29 de Enero último hasta el día que acredite haber empezado a percibir el de su nuevo destino, poniendo a su disposición desde luego la Junta de Protección del Real Museo de Ciencias Naturales todos los instrumentos y efectos que existen en su poder pertenecientes al citado Observatorio a fin de que proponga el Director lo necesario para ponerlo en estado de principiar la enseñanza en los mismos términos que lo han hechos sus antecesores, las obligaciones de éstos y las que en lo sucesivo se señalen en los reglamentos respectivos. De Real Orden lo traslado a V. para su inteligencia, satisfacción y efectos correspondientes a su cumplimiento. Dios guarde a Vd. muchos años. Madrid, 17 de Febrero de 1835. Moscoso – Sr. D. Domingo Fontán”.

En esas fechas, el Real Observatorio Astronómico dependía del Real Museo de Ciencias Naturales al integrarse en él en Diciembre de 1815; también a dicho Museo pertenecía el Jardín Botánico y el Gabinete de Historia Natural, su presupuesto en el Ejercicio de 1835 fue de 42.721 reales y 12 maravedis integrado en el del Ministerio de Marina.

Fontán tomó posesión de su nuevo destino el 15 de Abril de 1835 según oficio que le remitió el también Catedrático de Agricultura del Jardín Botánico Antonio Sandalio de Arias y Costa (Madrid 1794 – 1839), que a continuación trascribimos:

Observatorio Astronómico de Madrid. Archivo Fundación Domingo Fontán.

“Comisión del Real Jardín Botánico – El Señor Secretario de la Junta de Protección del Real Museo de Ciencias Naturales, con fecha catorce del que rige me dice lo que copio – Habiéndose dignado S.M. la Reina Gobernadora, por Real Orden de 17 de Febrero último, nombrar Catedrático Director del Real Observatorio Astronómico de esta Corte a Don Domingo Fontán. La Junta de Protección ha acordado que V. disponga se le reconozca como tal en el expresado establecimiento. Lo que traslado a V. a fin de que enterado de la precedente comunicación y para dar al acuerdo de la Junta el debido cumplimiento se sirva concurrir al Real Jardín Botánico el sábado 18 del corriente a las cinco de la tarde a cuyo punto concurriré yo también en desempeño de tan agradable encargo. Dios guarde a V. muchos años. Madrid 15 de Abril de 1835. Antonio Sandalio de Arias – Sr. Don Domingo Fontán”.

Por Real Decreto del Ministerio de lo Interior firmado   por Diego Mediano de fecha 30 de Abril de 1835, la Reina Gobernadora, crea el Cuerpo de Ingenieros Civiles compuesto de dos secciones. Ingenieros de Caminos y Canales y Puertos e Ingenieros de Minas.

Dentro de dicho Cuerpo se integran dos Inspecciones: La de Ingenieros Geógrafos e Ingenieros de Bosques.

Por Real Decreto del 1 de Mayo, se complementó la anterior constituyéndose la Escuela de Ingenieros Geógrafos bajo la dirección del Observatorio Astronómico.

Fontán como Director del Observatorio, fue nombrado Director de la Escuela de Geógrafos encargándole que propusiera lo necesario para su funcionamiento.

“S.M. la Reina Gobernadora, en conformidad al Real Decreto que ha tenido a bien expedir este día para la formación de la Escuela Especial de Ingenieros Geógrafos, se ha servido nombrar a V. Director de ella, y es la voluntad de S.M. que con arreglo al artículo 6 del mismo proponga cuanto crea necesario para su primer establecimiento acompañando el presupuesto de los gastos puramente precisos que desde luego deben hacerse. De Real Orden lo comunico a V. para su conocimiento y satisfacción y cumplimiento.  Dios guarde a V. muchos años. Madrid, 1 de Mayo de 1835. Medrano – Sr. D. Domingo Fontán”.

Diego Medrano y Treviño (1784 – 1853) Ministro del Interior, fue también el creador de las Cajas de Ahorro de España.

En esa misma fecha de 1 de Mayo, Fontán contesta limitándose a dirigir la Escuela y a enseñar Astronomía, ejercitando a los alumnos de aquella en las observaciones astronómicas y operaciones geodésicas con auxilio de un ayudante.

El 30 de Mayo de 1835, Domingo escribía a su hermano Andrés:

“El Gobierno resolvió que mi obligación en la Escuela de Geógrafos, se limite a enseñar Geodesia como aplicación inmediata de la Astronomía. También se manda que proceda a subsanar y llevar a efecto las obras del Observatorio”.

El 19 de Agosto, también remitió al Subsecretario del Ministerio de Instrucción Ángel Vallejo el Reglamento de la Escuela. A pesar de que todo estaba dispuesto para su apertura el 1 de Octubre de 1835, este proyecto no llegó a realizarse.

Por Real Orden de 20 de Noviembre de 1834, Fontán también fue nombrado miembro de la Comisión Mixta de División Territorial que fue creada el 3 de Marzo de 1834, coexionando a su vez dos Comisiones, la de Arreglo de Distritos y la de Partidos judiciales, llamándose Mixta por depender del Ministerio de Fomento y Justicia. En el momento de su creación, la componían el Director de la Escuela de Caminos y Canales, José Agustín Larramendi, el Geógrafo Fermín Caballero y Morgáez, el Ingeniero José García Otero y el Historiador Diego Celemín, quien falleció el 30 de Julio de 1834, como consecuencia de la epidemia de cólera morbo, cubriendo Fontán  la vacante. Algunos biógrafos de Fontán han cuestionado este nombramiento, sin embargo nosotros somos de contraria opinión basándonos en las propias palabras de Domingo vertidas en la Sesión de Cortes del 20 de Diciembre de 1836, y en sus apuntes autobiográficos publicados en 1946 en “Cuadernos de Estudios Galllegos”.

En comunicaciones de 21 de Junio y 8 de Agosto de 1834, el Gobierno requirió de Fontán la entrega de la Carta Geométrica de Galicia y de los trabajos geodésicos realizados para su confección a efectos de proceder a su grabado, lo que Fontán efectuó el 10 de Agosto de 1835. Reclamando la propiedad de su Carta y de los trabajos geodésicos, depositó la Obra en el Ministerio de lo Interior,  recogiendo recibo.

De dicho depósito tenemos nueva constancia a través del Acta de la Sesiones del Congreso de los Diputados celebrada el 19 de Diciembre de 1836, que el periódico El Castellano del día 21 reprodujo en su página 1ª, en la que Fontán ante la Real Orden de 26 de Mayo de ese año, que favorecía el traslado de la capitalidad de la provincia a Vigo, hacía una serie de propuestas de las que aquí hoy solo nos interesa la 2ª:

“2ª Que el mismo Gobierno pasó a las Cortes la Carta Geométrica de Galicia existente en el Archivo del Ministerio de la Gobernación de la Península, para que la comisión que haya de informar sobre este expediente, pueda hacerlo en presencia de un dato tan importante, o bien lo verifique de una copia fiel de la Provincia de Pontevedra, sin variación alguna en su escala y dibujo”.

Las necesidades para atender los cuantiosos gastos que causaba la Guerra Carlista iniciada en 1833, determinó que no se pudiese satisfacer la cantidad de 160.000 reales acordada a cargo del presupuesto del Ministerio de lo Interior en el ejercicio de 1835.

Así el Secretario de Estado del Ministerio de la Gobernación que así pasó a llamarse el de lo Interior, a partir del 4 de Diciembre de 1835, interesó de las Cortes que dichos gastos fuesen a cargo de los presupuestos de las cuatro Diputaciones Provinciales de Galicia.

De esta forma, por Real Orden de 9 de Julio de 1836, se le releva a Fontán  de recibir los 160.000 reales acordados por Real Orden de 15 de Febrero de 1835 para el grabado y estampado de la Obra, quedando éstos al cargo del pagador del Ministerio y al de Fontán la obligación de contratar al grabador debiendo presentar antes la exposición de las operaciones como cumplimiento imprescindible.

Fue precisamente esta cuestión de la capitalidad de Pontevedra, lo que determinó que Fontán entrase en la política presentándose en las elecciones de 2 de Octubre de 1836, obteniendo un escaño por dicha provincia en la Legislatura de 1836-1837 que se inició el 17 de Octubre de 1836 y concluyó el 4 de Noviembre de 1837, la cual tuvo mayoría progresista.

En la Sesión de las Cortes de 25 de Enero de 1837, el Sr. Secretario del Despacho de la Gobernación de la Península pasó a la Diputación Provincial y Junta de Armamento y Defensa de Pontevedra una instancia solicitando que: “la Carta Geométrica de Galicia levantada por el Sr. Don Domingo Fontán se grabase a la mayor brevedad, repartiendo entre sus cuatro provincias la cantidad que al efecto fuera necesaria”.

El 15 de Marzo de 1837, se aprobó en las Cortes sin discusión el Dictamen de la Comisión de Diputaciones Provinciales:

“Tercero. La Comisión de Diputaciones Provinciales ha examinado las exposiciones de la Diputación Provincial de Pontevedra, que de Real Orden con otros antecedentes dirige a las Cortes el Sr. Secretario de estado y del Despacho de Gobernación de la Península, terminante una de aquellas a que por las cuatro provincias se costee la Carta Geográfica que tiene trabajada del antiguo Reino de Galicia el Sr. Don Domingo Fontán; y la otra que se haga en el mismo grabado con recursos de la anunciada Diputación de Pontevedra tiene preparados para subvenir la actual guerra.

La Comisión reconoce que se haría un honor a la Monarquía, con provecho de la causa pública, no menos que a su autor Don Domingo Fontán, que se llevase a efecto a toda brevedad el grabado de dicha Carta, aprovechando así los gastos que por  cuenta del Estado están hechos hasta el día; y por lo mismo, es de dictamen que vuelva el expediente al Gobierno para que excite a las tres restantes Diputaciones provinciales de Galicia a la cooperación de los gastos necesarios al complemento de la Obra, por medios y arbitrios que no estén destinados a la conclusión de la guerra civil y que con contestación lo devuelva a las Cortes, para que ésta determine lo más conforme. Sin embargo, su alta sabiduría resolverá lo más acertado.”

Así, en Carta de 29 de Abril de 1837, Domingo le comentaba a su hermano Andrés:

“…. La Diputación de Pontevedra invitó a las demás de Galicia indicándoles el medio de subvenir los gastos de mi obra y quieren que yo disfrute de 20.000 reales sobre mi sueldo por el gasto de ir y estar en el extranjero. Presuponen para el grabado 160.000 reales sobre el sueldo mío en tres años 60.000 reales conste total de la Obra 220.000 reales. Toca a cada provincia 55.000 y en cada año de los tres 48.333-12; propone para arbitrios el aumento de la décima de los presupuestos de gastos municipales de todos los Ayuntamientos. Tuyo Domingo F.”

El 22 de Septiembre de 1837, se convocaron nuevas elecciones correspondientes a la Legislatura 1837-1838, en ellas Fontán renovó su escaño por la Provincia de Pontevedra, obteniendo otro por la de Lugo al que renunció. Esas Cortes, que tuvieron mayoría moderada duraron del 19 de Noviembre de 1837 hasta 17 de Julio de 1838, se reunieron en sus últimas sesiones los días 25, 28 y 30 de Junio, Fontán solo asistió a la del día 25 para emitir su voto favorable facultando al Gobierno para efectuar reformas en la educación secundaria, marchándose seguidamente con su familia a Santiago.

Domingo Fontán durante esa legislatura actuó como un Diputado independiente a pesar de su afinidad al llamado Partido Liberal Moderado que defendía ideas monárquico-constitucionales, así se definía en la Sesión de Cortes de 25 de Julio de 1837, replicando al Diputado por Madrid, Agustín Arguelles:

“El Sr. Arguelles me  ha honrado suponiéndome en número que compone la minoría. Yo no pertenezco ni a la mayoría ni a la minoría; soy un Diputado libre que voto por convicción y jamás he votado por espíritu de partido. Si alguna vez voto con la minoría, es porque creo que así cumplo con mi deber; y si tengo audacia es para aquello que me dicta mi conciencia….”

El 1 de Diciembre de 1837, Fontán solicitó del Gobierno la devolución de su Carta Geométrica y de los trabajos geodésicos que entregó el 10 de Agosto de 1835, visto la imposibilidad de grabarla por razones económicas. El 1 de Enero de 1838, le fueron devueltos por Joaquín José de Muro Vidaurreta, Marqués de Someruelos, quien en esa fecha desempeñaba el puesto de Presdiente del Congreso de los Diputados. Además ocupó la cartera de Gobernación del 16 de Diciembre de 1837 al 6 de Septiembre de 1838, bajo el Ministerio de Narciso Heredia Begines de los Ríos.

Ejemplar de prueba de la Carta Geométrica de Galicia. 2/4 en papel seda. Archivo Fundación Domingo Fontán.

Un acontecimiento digno de citar de este periodo fue que en  París el 2 de Marzo de 1838, Domingo Fontán, Director del Observatorio Astronómico de Madrid, es nombrado miembro de la Societé de Géographie, remitiéndole esa misma fecha  el correspondiente Diploma; la Sociedad Geográfica de París, fue creada el 15 de Diciembre de 1821, su primer Presidente fue Léplace, a ella pertenecieron los más grandes científicos de la época, en la actualidad es la Sociedad Geográfica más antigua del mundo.

Tras larga espera para recibir los fondos para iniciar el grabado se dictó la Real Orden de 10 de Julio de 1838:

“Ministerio de la Gobernación de la Península – 5ª Sección – En oficio del 3 corriente manifiesta V.S. que por la Pagaduría de este Ministerio recibió ciento sesenta mil reales de libramiento incluso un pico de trescientos diez y seis reales en dinero cuya cantidad se le entregó a virtud de Real Orden de 12 de Junio último comunicada por el Ministerio de Hacienda para gastos del grabado y estampado de la Carta Geométrica de Galicia, que  debe ejecutarse en París con arreglo a una Real Orden de 23 de Abril de 1836 y que en consecuencia esperaba V.S. las instrucciones competentes.

Enterada S.M. la Reina Gobernadora y con presencia del expediente instruido en este Ministerio sobre el asunto, se ha servido resolver lo siguiente: 1º Queda V.S. autorizado para pasar a París con el objeto de que se grabe y estampe la mencionada Carta de Galicia, encargándole el cuidado, esmero y brevedad en su ejecución. 2º Deberá V.S. rendir cuentas en la Contaduría de este Ministerio de la inversión de los ciento sesenta mil reales indicados con notas justificativas y conforme a lo que se practica generalmente en estos casos. 3º Dará V.S. aviso a este Ministerio cada trimestre del estado de su trabajo, remitiendo si fuere necesario muestras de lo obrado. 4º Con arreglo a lo dispuesto en real Orden de 17 de Febrero de 1835 se le asigna a V.S. diez mil reales anuales como sobresueldo, pudiendo tomarlos a su tiempo de la cantidad expresada de ciento sesenta mil reales, pues que de una y otra partida deben cargarse al presupuesto de este Ministerio. 5º Que simultáneamente arregle V.S. y coordine sus apuntes y demás tareas científicas geométricas y astronómicas para presentar a la posible brevedad una memoria descriptiva y completa de todas las operaciones previas a la Carta. 6º y Último que V.S, queda responsable ante el Gobierno de la legítima inversión de la cantidad recibida, al cumplimiento de lo que aquí se ordena, teniendo presente las observaciones que para el grabado de la Carta indica en nota Don Vicente Vázquez Queipo desde  París  en fecha 18 de Abril de 1835. Dígolo a V.S. de Real Orden para su inteligencia, efectos correspondientes. Dios Guarde a V.S. muchos años. Madrid, 10 de Julio de 1838. Marqués de Someruelos.”

Retrato de Vicente Vázquez Queipo. Ilustración española y americana 30.III.1893

 Fontán durante esa legislatura, se hizo con poderosos enemigos del Partido Liberal Progresista; en su consecuencia, tuvo numerosos problemas por ser fiel a sus ideas liberales conservadoras hasta el extremo de ser víctima de campañas de desprestigio.

Recordamos que también fue perseguido por los Absolutistas en 1814 al regreso de Fernando VII, y en 1817; en 1823 al concluir el Trienio Liberal y en 1840 por los Liberales Progresistas dirigidos por el Regente Baldomero Espartero,  ello con grave repercusión en los trabajos del grabado y estampado de su Carta Geométrica de Galicia que nunca fueron ajenos a la política, que tenía y tiene la servidumbre de hacer la más feroz crítica a los oponentes o contrarios por no llamarles enemigos, crítica esta que invadía otros campos o actividades que debían serle ajenos.

Por ello muchos lectores se sorprenderán al conocer cómo el Liberalismo llamado Progresista obstaculizó el progreso de Galicia desprestigiando la Carta Geométrica de Domingo Fontán.

Fontán, una vez que fue públicamente conocido  por sus numerosas intervenciones en las Cortes, de las que daba noticia los periódicos, fue víctima de feroz crítica que encabezó el Eco del Comercio de Madrid, el más cualificado órgano del Partido Progresista, quien entrando en el campo personal, le desprestigió todo lo que le fue posible.

Dicho periódico de Madrid, habitualmente se ocupaba de “transcribir” lo sucedido en las sesiones del Congreso de los Diputados. Hoy a título de ejemplo, nos ocuparemos de la sesión de las Cortes celebrada el 22 de Junio de 1838, en la que por segundo día se debatía el proyecto de ley sobre la mejora de la instrucción pública, en la que Fontán al igual que en la sesión anterior, intervino activamente.

Comenzó Fontán su discurso oponiéndose a sus artículos 3º, 4º y 7º de forma argumentada e interviniendo nuevamente para oponerse al artículo 10º, su discurso fue contestado por el Diputado por Valencia Vicente Sancho, quien en esa fecha ocupaba el puesto de Presidente del Congreso. Éste cuestionaba que los que enseñan las ciencias en la cátedra fueran los sabios que las poseían, preguntándole a Fontán ¿en qué cátedras enseñaron Pascal, Mostesqueu, Buffon, D’Lambre  y otros muchos célebres autores?

El Eco del Comercio nº 1514 de 23 de Junio de 1838, en su página 2ª resumía la intervención de Fontán, creando el mito de su carácter exaltado:

“El Sr. Fontán empieza diciendo que efectivamente se enseña y aprende en todas partes, que se aprende en los viajes, aquí el orador, se exalta como suele sucederle con frecuencia y con su marcado acento provincial hizo que nada le entendiésemos, si bien parecía dirigir algunas expresiones acres al Sr. Sancho, en vano lo llamó al orden vista su exaltación el Sr. Presidente, luego que concluyó ya ronco, se salió del salón”.

Nos remitimos al Diario del Congreso de los Diputados de esa legislatura (página 3068) donde se recoge la contestación de Fontán al Diputado Sancho,  que trascribimos por su interés para el tema que hoy  nos ocupa y que por  cierto, no fue su última intervención ese día, pues también argumentó su oposición al artículo 11, interviniendo después en la discusión del Proyecto de Ley sobre dotación de Culto y Clero.

 

“…Viniendo a lo último del discurso del Sr. Sancho, diré que los profesores de ciencias de España no se hallan en tal posición que tengan que mendigar favor; no acostumbran a pedir sino justicia. Si les dan entrada en ese Consejo, no la rehusarán; si no se les da, callarán; pero siempre mirarán la exclusión como una pena que no merecen, como miraría un consejero de Guerra y Marina la de los de su clase admitiendo a paisanos.

Ha dicho el Sr. Sancho que en España los catedráticos enseñan lo que enseñan; pero si enseñan algo ¿no han de tener un estímulo, un ascenso en su carrera? ¿En la militar a que pertenece S.S. no se va ascendiendo según los méritos, grado por grado hasta el de general? ¿No se tenía asiento en un Tribunal Supremo con 50.000 rs. Que no tendrían estos profesores aunque solo ellos fueran consejeros.

Señor, que se enseña y se aprende más por los libros que en las cátedras. Enhorabuena, pero también se adelanta más en un taller que en una cátedra, y en un viaje se aprende mucho más que en un libro; más eso no quita el que tratándose de crear una magistratura para asuntos de enseñanza, la compongan catedráticos, y no otros, los cuales tendrán sus ascensos en sus carreras, al paso que el catedrático tiene que dejar la suya peculiar si ha de ser algo en la sociedad.

Por lo demás, ya se yo que D. Jorge Juan no tuvo cátedra especial, pero fue director de la Academia de guardias marinas; fue un Catedrático, como lo fue su antecesor y compañero Mr. Godin.

Aquel ilustre español, cuando aún era guardia marina, como lo era también D. Antonio Ulloa, fue con él destinado a tomar parte con los Sres. Bouguer, la Condamine y Godin en la medida de un arco de meridiano en Quito para determinar la magnitud y figura de la tierra; trabajo que desempeñaron, honrando a la Nación y dándose a conocer tan grandes hombres. Publicó D. Jorge Juan las observaciones y sus resultados y amenizó Ulloa esta ímproba tarea con un viaje interesante traducido en otros idiomas.

En nuestros días, señores no son los profesores que ejecutaron iguales operaciones los que lograron viesen la luz pública sus producciones.

La meridiana de España, medida por los señores Biot y Aragó, acompañados de mis antecesores Don José Chaix y Don José Rodríguez, trabajo redactado por este sabio y presentado a la Junta central en 1808, está todavía inédito.

Yo la conservo original; y si no viese la luz pública porque ya Biot, publicó las mismas observaciones, no serán conocidas las estaciones de triangulación que ejecutaron; careceremos de este dato importantísimo para levantar la carta de España; dato que no se aprovechó en treinta años para tener la de Valencia, Cataluña y provincias que lindan con el Pirineo. Así sería, señores,  mientras en España se formasen Consejos de instrucción pública sin contar con los profesores.

Nos ha hablado el Sr. Sancho de Pascal, Buffon, Humbolt, y otros sabios que gastaron su dinero ilustrando a su país y haciendo un servicio a las ciencias. Así fue. ¿Y quienes son esos ricotes en España que nos hayan hecho igual servicio? Yo gasté sin serlo diez y seis años de vida y más de 16.000 duros de caudal en levantar la Carta de Galicia, (320.000 reales) en demostrar la posición geométrica y astronómica de más de mil leguas cuadradas; y conservo todos mis diarios de operaciones, todos los datos, todos los cálculos para poder reproducir mi obra aún cuando desaparezca, pues me bastarían tres años para volver a construirla sin salir de Madrid, y para que también los examine así originales el que quiera como a ello invito al Sr. Sancho. ¿Y de qué sirve todo esto? Esa obra aún no se publicó como tampoco se publicaron los trabajos del célebre Rodríguez sobre nuestra meridiana. Lo cierto es que tales sacrificios merecerán calificarse de locura en esta nación, cuyos profesores, por hacerlos, no mejoran de posición, cuando la suprema magistratura del ramo no les pertenece, o no se les concede exclusivamente”.

 

 

Aunque el Eco del Comercio afirmó no entender nada del discurso de Fontán, bien tomó nota de lo dicho para convertir el  grabado de la Carta Geométrica de Galicia en arma política para atacar al Ministerio moderado del Conde de Ofalia que gobernó los 9 meses de la legislatura 1837-1838, pues el referido diario madrileño era el órgano de difusión del Partido Progresista,  fundado en 1834 por Angel Iznardi. Su director y redactor fue Fermín Caballero Morgaez (Barajas de Melo, Cuenca 7 de Agosto de 1800 – Madrid 17 de Junio de 1876), quien entre sus muchos destinos, ocupó la alcaldía de Madrid, el de Catedrático de Geografía  de la  Universidad Central y primer Presidente de la Sociedad de Geografía de Madrid, creada el 2 de Febrero de 1876 y miembro de la Comisión Mixta de División Territorial.

Retrato de Fermín Caballero Morgaez. Galería representantes del pueblo, 1854.

Las relaciones entre Fontán y Caballero no fueron muy cordiales pues Fermín Caballero, en 1830 criticó de manera despiadada el Diccionario Geográfico y Estadístico de España y Portugal, que el Presbítero Sebastian de Miñano y Bedoya editó en Madrid entre 1826 y 1829, en el que Domingo Fontán participó activamente en numerosos artículos remitiendo a Miñano diferentes planos que en él fueron publicados.

Caballero y Fontán fueron compañeros en la Comisión Mixta de División Territorial desde el año 1834 al 1840, allí también chocaron pues Fermín Caballero nunca fue partidario de la capitalidad de Pontevedra, como finalmente se evidenció con meridiana claridad en su Proyecto de División Territorial que presentó en los primeros meses de 1842, en el que proponía como capitales de Galicia con sus correspondientes partidos y ayuntamientos: La Coruña, Santiago, Vigo, Lugo y Orense.

También fueron oponentes en las Cortes, dado que Fermín Caballero afiliado al Partido Progresista en 1834, fue Diputado por la provincia de Cuenca en las legislaturas que compartió con Fontán  de 1836-1837; 1837-1838 y 1841-1842.

Como decíamos, en un artículo de crítica política publicado en el Eco del Comercio número 1595 del día 12 de Septiembre de 1838, en su página 3ª se argumenta un discurso que nos suena muy actual: la indignación de los ciudadanos contribuyentes ante las malas inversiones y saqueos de los fondos públicos donde como tal, en opinión de dicho Periodista, se recoge la inversión de 160.000 reales acordada para el grabado de las piedras litográficas y estampado de la Carta Geométrica de Galicia:

“Si los actos administrativos pueden alzar contra el ministerio la animadversión pública indignada por los males que causaron sus desaciertos, todo lo que respecta a la inversión de los fondos públicos a más de producir daños las más veces irreparable hacen pensar sobre el ministro responsable, un cargo más grave de una naturaleza más delicada que los demás y una queja más justa y fuerte por parte de los agraviados cuando la escasez de recursos hace más necesaria la arreglada e imparcial distribución como sucede entre nosotros. En esta parte como en otras han sido infelices los retrogrados, según hemos tenido ocasión de manifestar en varias ocasiones; pero especialmente las que derrocaron a los progresistas con las voces de cuentas claras y buena distribución de los fondos que acaban ahora de abandonar mal de su grado la mal parada administración. No es fácil a la oposición saber todos los enjuagues de esta clase que hace un ministerio cuya alma es el secreto de sus actos y cuyos castigos al empleado que descubre aún los más inocentes, es la pérdida del empleo acaso dado en corta retribución de antiguos y preciosos servicios.  Pero si decimos algunas cosas de varios  ministerios, por la muestra podrá inferir el lector y calcular a que manos han estado encargados los cortos bienes de esta nación durante los eternos nueve meses de opresión y desgracia.

El público sabe que se nombró una comisión de personas adecuadas para hacer no sabemos qué, en favor del empréstito Aguado.  Cuál  ha sido el resultado de sus agencias también lo sabe el público y tantos infelices como esperaban hacer menos dura la suerte con los auxilios de tan decantado empréstito. No lo ha habido y lo que es más, nunca ha podido haberlo porque la dificultad que se suscitó al principio es de tal naturaleza que lo imposibilitaba de todo punto, aún antes de nombrarse la comisión.

Pero convenía a la pandilla fascinar al público con esta y otras semejantes medidas de entretenimiento y fue una comisión a París después de haber nombrado otra en Madrid entretuvo antes otro poco de tiempo. Todos creyeron que esta comisión era gratuita y solo así podía tolerar el público su inutilidad; más sabemos por conducto que no deja lugar a la duda que se abonan cien mil reales a cada uno de los comisionados los señores D’Olhaberriague y Blanco, Remisa y Miquel Polo; sesenta mil reales al señor Marliani Secretario de la comisión y treinta mil a un pariente del señor Blanco a quien fue necesaria contentar haciéndole auxiliar para redondear una intriga que hizo dar a otro la plaza de secretario.

Un pariente del Sr. Conde de Ofalia quiso evitar, deseo bien pueril en los tiempos que corren y como estos casos mandan las leyes pagar el importe de una media anata de herencia trasversal, cantidad de alguna consideración, se le perdonó el pago al contado, y se expidió Real Orden por el Ministerio de Hacienda para que lo hiciese a plazos muy largos, siendo así que para que se le permitiese llevar el título que parece ser de Villanueva de las Torres, había probado poseer dos millones en buenas fincas. Casi al mismo tiempo pretendió igual gracia el título de Sardanda en quien recaía por herencia legítima y dio por causa muy justa de tener sus fincas en Valencia saqueadas por los facciosos. Sin embargo se le negó la gracia mandando por el mismo Ministerio de Hacienda con el mayor rigor que pagase inmediatamente. La razón debe ser muy sencilla: no tenía parentesco ni recomendaciones poderosas para el ministro de Estado ni para ningún otro, y tuvo que sufrir el rigor de su mala suerte. Repetimos que esto no es más que un ejemplo entre otros que pudiesen citarse de la especie de saqueo a que han estado sujetas las rentas del Estado cuando se trataba del interés de la pandilla de las cuentas claras.

El Sr. Fontán predilecto del ministerio y diputado que tanto ha gritado por economías cuando no llegaban hasta su sueldo, ha recibido del Ministerio de la Gobernación el insignificante auxilio de 200.000 mil reales para ir a París a grabar un mapa de Galicia, aunque dibujado con bastante curiosidad, nos asegura persona inteligente que no está levantado científicamente, porque habiéndose preguntado al autor los datos y cálculos de su trabajo, no pudo responder; es decir, que la famosa Carta de Galicia, está hecha como cualquier lego pudiera hacerla, midiendo varias distancias con el compás y colocando los pueblos en el centro que dejan los varios arcos, o por otros medios semejantes. Pero aún precisando de esta circunstancia, que no debe despreciar un gobierno cuando se trata de gastar en perpetrar una obra por medio del grabado, todavía es más importante la consideración de que en España se han grabado siempre mapas con mucha exactitud, tanto que los que aquí se han levantado principalmente marinos son buscados con preferencia por los extranjeros. Por otra parte, es mucho gastar doscientos mil reales en grabar una carta geográfica aunque sea algo grande, y más extraño todavía que esto lo haga el que tanto ha declamado por las economías ajenas.

Que vean ahora si podrán quejarse de la previsión de imparcialidad de los hombres de orden y justicia, los valientes que comprando nuestra libertad a consta de su sangre, andan descalzos, sin camisa y sin tener algunas veces que comer, al paso que ven pagadas al corriente a los empleados de ciertos ministerios; el general que se ve en la precisión de comprometer su nombre y su fortuna para proveer a la subsistencia de la tropa que manda; los pueblos que están creídos que el fruto de sus sudores se invierte con preferencia a todo lo demás en procurarles la paz; los oficiales que después de sufrir un atraso de diez, doce y hasta veinte meses, se ven precisados a aguardar aquí días y días para recoger la mezquindad de media paga de marcha; en una palabra la nación entera que se ha visto defraudada en las esperanzas que se le hicieron concebir con pérfido engaño.

Por fortuna, se sepultaron para siempre los que torpemente dirigieron las naves del estado. Pero es preciso que la nación los conozca por lo que son y no por lo que falsamente dicen; y que den severa cuenta de sus actos, la patria lo reclama, el honor y el decoro de esta lo exigen; porque no en vano se ha conseguido en la Constitución  el principio de que la inviolabilidad solo alcanza al monarca.

De otro modo, presentiríamos el raro ejemplo de un pueblo libre que pelea y se sacrifica por tener muchos déspotas que ejerzan la tiranía en nombre de la libertad.

No olvidemos que el buen uso de las contribuciones y las cuentas de esencial y la más útil de un pueblo regido constitucionalmente”.

El mismo artículo lo reprodujo íntegramente el periódico moderado satírico, político y literario, que se publica por la tarde “Nosotros” en su número 189 de ese mismo día, página 2 “Mosaico” del que era Director el Diputado moderado Santos López Pelegrín (1800-1845) compañero de Fontán en esa legislatura en la que se posicionó en contra del Gobierno al oponerse a la Ley que autorizaba el empréstito de 500 millones de reales.

El Eco del Comercio en su primer ejemplo del “saqueo de los fondos públicos” se refiere al Proyecto de Ley presentado a las Cortes por el Ministerio de Hacienda Alejando Mon el 23 de Marzo de 1838 para contratar un empréstito de 500 millones de reales con el Banquero Alejando Aguado que fue autorizado por Ley de 17 de Abril de 1838 y no pudo llevarse a cabo.

Alejando Aguado Ramírez Estanoz (Sevilla 1784 – Gijón 1842) fue un banquero instalado en París y proveedor del Ejército Francés en Andalucía durante la Guerra de la Independencia y exiliado en 1813. Fernando VII le concedió el título de Marqués de las Marismas del Guadalquivir por refinanciar la deuda pública española con Inglaterra, Francia y Holanda.

Sin embargo es importante precisar que Fontán fue el primero en criticar el propio empréstito, su negociación y las comisiones encargadas de tal negociación,  así en la sesión del Congreso de los Diputados de 31 de Marzo de 1838, en la que se debatía sobre este asunto, alegaba replicando al Diputado Juan Donoso Cortés:

“… Contratar un empréstito de 500 millones en el actual estado de nuestro crédito, será cargar a la nación con 100 millones de renta, que  añadidos a los trescientos y tantos, compondrán una suma de 400, que absorberá por consiguiente la mitad de los productos de las rentas que en el día pagarán los españoles, de modo que, socorriendo nuestra penuria momentáneamente, nos dará pan para hoy y hambre para mañana. Pues lo que mañana obligados por el hambre hemos de hacer, hagámoslo hoy, si mañana hemos de tener que reducir nuestras necesidades, reduzcámosla hoy; si hemos de hacer bancarrota después, prevengámosla hoy con tiempo.” “¿ como va a negociarse este empréstito? De un modo muy sencillo, yo así lo adivino, si adivino mal, culpa es del Sr. Ministro de Hacienda que por su falta de explicaciones me ha puesto en el camino de las adivinanzas. ¿Hay alguna cosa que nos enseña el bolsillo y nos diga este dinero lo doy bajo tales condiciones?. Lo que se va a hacer es emitir títulos de crédito, a emitir una suma de papel, y a negociar esta en las Bolsas y mercados de Europa ¿y a cómo ésta el papel en las Bolsas?. En la de Madrid a 20 en otras a 19 y no habrá otra que pase de 20; por consiguiente el papel se ha de emitir al contado, a plazos o a primas; es decir, bajo la reserva de poder aceptar o rescindir el contrato, según el curso de los cambios. Se va pues a hacer estos y para ello se van a nombrar comisiones, comisiones cuantiosas, porque en negocios de empréstitos bien sabido es que el que tiene la comisión lleva siempre la mejor parte y que en todos las bancas de Enero a Enero el dinero es el banquero, porque al cabo este es el verdadero juego.

          Va pues, a exigirse un empréstito ¿Y en qué condiciones debe exigir  un Diputado de la Nación cuando se trata de empréstitos? Debe saber qué cantidad en papel es la que va a producir los 500 millones de reales efectivos, y con qué rentas se va a gravar a la nación por esos 500 millones. Mientras no se le diga esto exacto o aproximadamente, mientas no se le diga, la nación será gravada por un siglo o por medio con tal renta que necesita para satisfacer los intereses de la deuda y amortizar esos 500 millones no puede un diputado votar una Ley semejante.

          Esta  es señores la cuestión, yo no hago oposición sistemática al Gobierno, ni reconozco colores políticos ni me dan cuidado  esas muertes y resurrecciones de que habló el señor proponente (Donoso Cortes); me importan muy poco esas metáforas. Yo quiero que la nación viva y sepa que concediendo este empréstito sale de sus ahogos libre, pero que no salga por un mes, por cuatro o por seis y vuelva a quedar postrada tal vez para no levantarse más….”

          “Trae contra si esta ley otra cosa muy notable. Aquí se nos ha venido con citas de la Asamblea Constituyente, se nos ha hablado de empréstitos franceses o ingleses. Pero téngase presente que estos empréstitos no fueron extranjeros; se apeló en aquellas naciones a sus capitalistas; por manera que los caudales quedaron siempre entre ellos; más aquí entre nosotros los empréstitos se piden siempre a las naciones extranjeras, de modo que ayer 400 millones, hoy 500, mañana 1.000, con pagar anualmente los intereses y el tanto de amortización del capital, resulta que la España se empobrece perdiendo un cuantioso capital, y esta nación se va reduciendo a un esqueleto. Esa es la diferencia que hay entre aquellos empréstitos y los nuestros; ¿y son esas casas extranjeras las que nos tienden la mano de amigos? ¡Negociando, y tender la mano! Ojo al Cristo que es de plata (risas) Ojo a los intereses, que son el alma de estos negocios;  los banqueros dan dinero a todos; no distinguen de religiones ni de sistemas; lo mismo lo dan a los autócratas que a los Reyes constitucionales; y con tal que ganen mucho, nada les importa que la libertad perezca y que la esclavitud se entronice.

          Si fueran nuestros capitalistas los que se interesaran en el empréstito, yo creería que de buena fe nos tendían efectivamente una mano amiga, y gustoso votaría el empréstito; pero en cuanto a los capitalistas extranjeros, necesito muchas más seguridades….”  “Señores D. Carlos ¿Qué Ministerios tiene? nada más que uno: el Universal de la Guerra. Y al ejército de empleados, ¿qué sueldos les da? ninguno; esperanzas solo, títulos para que sirvan, digámoslo así, in partibus sus destinos. Señores, desengañémonos: si hoy se nos piden estos 500 millones, el año que viene se nos pedirán otros tantos. Ello duro, será, si se quiere, que sirvan de balde los empleados; ¿pero no somos aquí 250 diputados que servimos también gratis al Estado, sacrificando en el altar de la Patria nuestros propios intereses? ¿Los diputados provinciales, los concejales o individuos de ayuntamientos, no sirven del mismo modo? ¿Pues a qué este empréstito de 500 millones?

Ahorrémoslos de sueldos; sirvan los intendentes, los jefes políticos, los magistrados, y en fin todos los demás empleados de balde, puesto que de todas maneras hemos de venir a parar en esto, porque esta guerra, señores, no está en los cálculos de la probabilidad el que se concluya tan breve, a no ser por alguno de aquellos acontecimientos imprevistos que se ocultan al alcance de la previsión humana.”

Por último, Fontán replicó al Diputado por Cáceres Juan José García Carrasco:

“Ha dicho el Sr. García Carrasco que por pedir explicaciones en este sitio al Ministerio sobre el empréstito, algunos capitalistas se retraerán de concurrir a él, y más cuando la prensa periódica, valiéndose de cada ocasión, ha atacado al Ministerio y a la comisión. Yo no tomaré la defensa de los periódicos ni de los abusos que la libertad de imprenta pueda causar; pero si defenderé que los diputados en este sitio cuando se trata de negociaciones que pueden afectar los intereses del pueblo, tienen un derecho, y además es un deber suyo pedir explicaciones para poder dar su voto”.

El discurso de Fontán fue criticado en el Eco del Comercio nº 1432 de 2 de Abril de 1838, página 6 “Crónica de la Corte” y en el Correo Nacional nº 45, del 1 de Abril de 1838, página 3 “Espíritu de la Sesión en este último, un artículo que presentaba a Fontán como un ingenuo o un iluso por sus propuestas económicas:

“Recomendó la singular idea de que los destinos públicos se sirvieren gratuitamente y propuso poner a ración pelada hasta los obispos”.

Fontán salía al paso en la Sesión de las Cortes de 3 de Abril de 1838, en la que afirmaba al respecto:

“…. se me ha calificado en algún periódico de necio por haber hablado de economías; pero sepa el necio periodista que no lo soy, y que estoy convencido de que se puede servir al Estado en otras carreras como se le sirve en los cargos de concejales, en los de diputados a Cortes y otros: si entramos en un plan severo de economía, como al fin tendremos precisión de hacer, pues este empréstito no bastará, entonces podremos excusar muchos gastos, que no sean del ejército, su equipo, armamento y demás…”

          En la sesión del día 7 de Abril de 1838,  en la que se pasó a discutir el Dictamen de la Comisión sobre la Exposición de la Diputación de Gerona, Fontán afirmaba:

“Por lo que hace presente la Diputación provincial de Gerona, se verá como es posible reunir las plazas de intendentes y de jefes políticos, y que no habiendo más que una oficina en vez de las dos que ahora existen, esa sea la que despache los negocios de los dos ramos. La misma Diputación dice que se pueden buscar propietarios que desempeñen ciertos destinos gratuitamente, lo mismo que se buscan para ser diputados a Cortes, diputados provinciales e individuos de ayuntamientos, pues es bien seguro que para desempeñar estos destinos no son menores los sacrificios que se hacen que los que habrá que hacer en su caso para desempeñar aquellos. De que ciertos destinos de nombramiento real sean servicios gratuitamente, resultan dos grandes ventajas; primera, lo mucho que disminuirán los presupuestos; y segunda, que tendrán tales funcionarios un interés mucho mayor en conducirse bien, pues como tienen que quedar en la provincia después de cumplir el tiempo porque hayan sido nombrados, allí tendrán que sufrir las reconvenciones si han obrado mal, o recibirán las bendiciones del país si se portaron bien.

Los empleados que perciben sueldo no tienen un interés tan inmediato en portarse bien, pues hoy están en un lado y mañana en otro, por cuya causa les importa muy poco lo que de ellos pueda decirse. Yo llamo la atención del Congreso y del Gobierno sobre la exposición de la Diputación provincial de Gerona, a fin de que se vaya quitando esa idea de empleomanía, y esa gana de dar destino quizás a quien no los merece, haciendo que algunos sienten plaza en altos puestos sin tener méritos, y si solo el favor y la protección, sin lo cual quizá nadie obtiene un empleo”.

A continuación Fontán replica al Diputado Quijana:

“Señores, no me opongo al dictamen de la comisión, pero tomo la palabra para hacer ver a algún periodista que me tiene por iluso y por necio por lo que manifesté en el Congreso hace pocos días, que hay una Diputación Provincial, tal es la de Gerona, que opina lo mismo que yo, en materias de economía”.

Este discurso llamó la atención del Historiador y Político Liberal Progresista Antonio Pirala Criado (1824-1903), quien en su libro “Historia de la Guerra Civil y de los partidos Liberal y Carlista, Madrid 1869, Tomo V, página 193, olvidándose que el Pretendienete Don Carlos por economía solo tenía un único ministerio, el Universal de Guerra, afirmaba:

“… Fontán conviniendo en el triste estado de la hacienda, aducía insensatos ejemplos de la Carlista, que mostraba desconocer, y pedía con formalidad que los empleados sirviesen de balde sus destinos…”

El Eco del Comercio, como tenemos referido en un tercer ejemplo de las malas inversiones y saqueo de los fondos públicos, cita el grabado en París de la Carta Geométrica, equiparándolo a las comisiones del citado empréstito de 500 millones para sufragar la Guerra Carlista, cuando ese mismo periódico tres años antes, recién llegado Fontán a la Corte, en su cabecera del día 4 de Enero de 1835, anunciaba la presentación de la Carta Geométrica:

Cartela de la Carta Geométrica de Galicia. Grabado 1854, 1ª hoja de 12. Archivo Fundación Domingo Fontán.

“El Sr. Domingo Fontán acaba de presentar personalmente a S.M. la Reina Gobernadora la Carta Geométrica de Galicia, recibiendo de su obra las pruebas más gratas de la aprobación con que ha visto el resultado de sus últimos trabajos. Esto es sin duda el estímulo más hermoso para los que se dedican a la profesión de las ciencias”.

          Y en la página 3ª del 5 de Enero de 1835, anunciaba reproduciendo la Gaceta de Madrid nº 239 del día anterior, página 1220, la presentación de la Carta, y su colocación en el Ministerio para su reconocimiento y examen.

          en Santiago haciendo los preparativos a fin de desplazarse a París para iniciar el grabado de la Carta, habiendo dejado la dirección del Observatorio Astronómico a cargo de su amigo y compañero el Ayudante de Astronomía Pedro María Delgado y Sandino, quien salió en su defensa en un comunicado sobre la formación de la Carta Geométrica de Galicia que fue publicado por el Eco del Comercio en su 4ª y última página del número correspondiente al viernes 14 de Septiembre de 1838 que describimos:

“Insertamos a continuación un comunicado sobre la formación de la Carta Geométrica de Galicia construida por el Sr. Fontán y diremos de paso al Sr. Delgado que lo afirma, que el objeto principal de nuestro artículo no fue el mérito científico que pueda o no tener la obra, sino la cantidad de 10.000 duros dada ahora al autor para el grabado además de otros 7.000 que sabemos haberse facilitado al mismo Fontán durante su construcción. Dijimos también que según noticia la obra no se había hecho bajo una base de operaciones científicas, pero sobre esto nos confesamos legos, remitiéndonos al que nos aseguró la noticia que es persona de alta reputación y la cual contestará separadamente en defensa de su aserto, y no puede hacerlo por no hallarse en Madrid. Sin perjuicio de esta contestación, el Sr. Delgado ve que damos a la imprenta su escrito en el mismo momento que lo recibimos.

Señor editor del Eco del Comercio – Muy señor mío: en su apreciable periódico del día 12 que rige he leído en uno de sus artículos de fondo un párrafo destinado íntegramente a la crítica de un acto del gobierno de S.M. en la persona del diputado a Cortes Don Domingo Fontán, y dice hablando de su Carta Geométrica de Galicia, que aunque dibujada con bastante curiosidad, nos asegura persona inteligente, que no está levantada científicamente, porque habiendo preguntado a su autor los datos y cálculos de sus trabajos no pudo responder: es decir, que la famosa Carta Geométrica de Galicia está hecha como cualquier lego pudiera hacerla midiendo varias distancias en la escala con un compás, y colocando los pueblos en el centro que dejan los varios arcos, o por otros medios.

No se puede herir con más osadía la reputación científica de aquel laborioso y acreditado geógrafo, a la que ha contribuido precisamente y no poco el penosísimo trabajo  del levantamiento de su excelente Carta de Galicia que le ha costado años de correrías por veredas y cañadas trepando por los pericuetos y peñascales que tanto abundan en aquel montuoso país. Este es el punto de dicho párrafo cuya contestación tomo a mi cargo, no en obsequio de la amistad que me une con Don Domingo Fontán como jefe y compañero mío, ahora ausente de esta Corte y si solamente para hacerle la misma justicia que encontrará en infinitas personas, muchas de ellas inteligentes, que como yo han visto en su casa la Carta famosa, los datos y los cálculos de sus trabajos. Iguales jueces son todo el reino de Galicia, las autoridades civiles y militares de aquel país y sobre todo sus mismos colaboradores a quienes serán ciertamente sensibles los términos atrabilarios con que Vd. se expresa a la falaz del público.

Yo he tenido en la mano y he visto la multitud de libretas que conserva en su poder Don Domingo Fontán, que por su traza son indudablemente las mismas que se fueron llenando con los datos tomados en el mismo terreno, y muchos de los croquis correspondientes a estos mismos detalles y a los trabajos de plancheta. La persona inteligente  a quien tanto crédito presta Vd. debió conocer que el autor de la Carta no habría contestado a la inoportuna pregunta que se le hizo sobre sus datos y demás, porque no pudo, y si porque no quiso.

Las consecuencias deducidas que por sus expresiones dudo atribuidas a Vd. o a la persona inteligente mientras conoce poco los primeros elementos de Geometría y menos los mecanismos de situar en el papel los puntos notables del terreno; porque yo creo no en su lugar el centro de los círculos y más bien las interjección de sus arcos, la diferencia es notable, pero es fácil que la velocidad del pensamiento haya sido la causa de este ligero error. Aunque el método desnudo es inaplicable a la extensión de una provincia, siempre es cierto que se parta de una base, y de la medida de los dos ángulos que un tercer objeto hace con sus extremos.

Pero son distintos los modos de tomar esta base y en cuanto a su longitud como en la manera de medirla, las dos bases de la Carta Geométrica de Galicia, según consta de sus libretos, son geodésicas cuyas aplicaciones habrá visto la persona inteligente en los libros de Geodesia.

Los libretos contienen además todos los datos y círculos relativos a una  red  de triángulos de primer orden, tanto en la parte trigonométrica como en la parte astronómica: siguen los de segundo y tercer orden y además una multitud de alturas barométricas, de donde saca la tercera coordenada  de cada punto (a  Vds. ingenieros): y para ser breve omitiré los extensos detalles que comprenden estas redes, porque en lo general, es inútil explicar un asunto cualquiera a quien lo sabe, y perder el tiempo hablar de él a quien no lo entiende. También existen los cálculos pertenecientes a la proyección de la Carta que no parece haya Vd. visto tampoco la persona inteligente; y a fe mía que esta otra parte de la construcción de la Carta de Galicia, no es obrita de legos, como tampoco lo es el método que Vd. indica en su periódico, que al cabo necesita calcular los radios de los círculos antes  de tomarlos en escala: en esto conviene conmigo la persona inteligente.

Finalmente, no existiendo en la Carta de Galicia las triangulaciones, porque no es costumbre trazarlas en una carta dibujada. Este precioso trabajo que por el tamaño de sus triángulos, las bellas condiciones de sus lados y los resultados exactos de sus comprobaciones, es un estudio completo de la geodesia y fue hecho a mi vista en Madrid y no hubiera podido realizarse sin el auxilio de las libretas, de cuyo contenido he dado una ligera idea; así fueron hechos en la parte científica una segunda y una tercera Carta del reino de Galicia, como se harán doscientas mil mientras existan los datos y los cálculos.

Plenamente vindicada, a mi parecer, con todo lo expuesto, la reputación científica de Don Domingo Fontán, cuya defensa he debido tomar y tomaré siempre mientras dure su ausencia, espero que Vd. la dará lugar en su apreciable periódico, como testimonio auténtico de su imparcialidad, quedando siempre agradecido su s.s.q.b.s.m. Pedro María Delgado. Observatorio de Madrid, 13 de Septiembre de 1838”.

          La “persona inteligente” de alta reputación a la que Fontán negó, según dice, los datos y cálculos de su trabajo, no es otro que el Geógrafo Fermín Caballero Margáez, redactor del Eco del Comercio.

Para disipar cualquier duda, destacamos que el propio Fermín Caballero se descubre así mismo como tal, en la página nº 22 de su libro “Verdades Amargas al autor de la Geografía Universal, Física, Política e Histórica Don Mariano Torrente, por el Autor del Dique crítico Don Fermín Caballero, Madrid, Imprenta de D.E.A. 1828”, del que extraemos el siguiente párrafo:

…”Le indiqué alguno de los muchos defectos que encontraba en su obra, y le hice ver que no se hallaba en estado de salir a la luz sin excitar el celo de persona inteligente a combatir semejantes errores; asegurándole que no podía comprometerme a no escribir sobre ellos…”

Jamás Caballero, ni en otro caso, “la persona inteligente” defendieron sus aseveraciones en una “Corrección fraterna al Doctor Don Domingo Fontán, autor de la Carta Geométrica de Galicia” como la que sufrió Sebastián de Miñano y Bedoya autor del Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal.

Pedro María Delgado y Sandino, fue hijo del Brigadier Pedro Delgado del Campo (Reyes, Perú 1760-Madrid 1834) y de María del Carmen Sandino Díaz, con quien contrajo matrimonio en 1791.

Pedro Delgado del Campo, estaba destinado en el Arsenal de El Ferrol como Ingeniero naval, ciudad en la que nació su hijo Pedro María. Su padre en 1814 obtuvo un destino en Madrid, fue autor de numerosas memorias entre ellas: Reconocimiento de la Real acequia del Jarama efectuada en virtud de Real Orden de 11 de Octubre de 1805, y otras dos de como surtir a la Villa y Corte de Madrid de aguas del río Guadalix (1821) y sobre el nuevo sistema decimal de pesas y medidas españolas.

Pedro María Delgado y Sandino, efectuó numerosos trabajos meteorológicos durante su estancia en el Real Observatorio Astronómico de Madrid, su prematura muerte el 6 de Junio de 1839, fulminó una brillante carrera.

Fontán una vez que conoció el artículo del Eco del Comercio, desde la Fábrica del Castro de Lousame, a dicho periódico remitió un nuevo comunicado el 24 de Septiembre de 1838, que reproducimos tomándonos la libertad de exponerlo todo seguido, es decir sin las interrupciones que El Eco del Comercio en él efectúa para intercalar sus correlativas notas añadidas, que también transcribimos todas unidas, a continuación del comunicado de Fontán publicado en él:

Eco del Comercio nº 1619 del sábado 6 de Octubre de 1838, pág. 2ª y 3ª:

“El Sr. Fontán nos ha remitido un comunicado que insertamos a continuación sin quitarle un solo de los insultos que contiene para contestarlos con las notas que el lector verá al pie de texto. La cuestión es sobre su Mapa de Galicia y nuestro intento es probar que no siendo como no es según las apariencias una carta científica, sino la obra de un aficionado curiosamente dibujada, no era debido gastarse en su grabado 10.000 duros en las grandes escaseces del Tesoro público, aunque esta misma cantidad y más si fuere necesaria, estaría bien invertida si en nuestra carencia de datos estadísticos se presentase una carta verdaderamente geométrica con los comprobantes de su exactitud. Véanse los argumentos del autor y nuestra respuesta”:

“El Eco del Comercio ha publicado como hechos lo que tuvo por conveniente a sus miras hostiles al último Ministerio y el “Nosotros” número 189 en su “Mosaico” los repite, llamando sobre ellos la atención del público. También yo me veo precisado a llamarla no para mentir y engañar, sino para vindicarme de falsísimas y maliciosas imputaciones; tan a alto son las que se me atribuyen que no pueden merecer otra calificación.

Dícese de mi:

1º. Que soy diputado predilecto del Ministerio. No se con qué gracias, empleo, honores, distinciones para mi, un hermano que tengo ex juez de Primera Instancia en el año de 20 a 23, o para supuestos parientes, paisanos, deudos o amigos he sido favorecido por el Ministerio. Así que toca al “Eco” y al “Nosotros” fijar en qué consiste la predilección. De mí, se decir que no nací para pedigüeño y menos para adulador, circunstancias no desatendibles para no ser el predilecto de los altos funcionarios y de los depositarios del poder.

2º. Que grité por economías, cuando no llegan hasta mi sueldo. Las quisiera ver en todos los ramos, y nunca creí que lo fueran los sueldos mezquinos, si han de ser buenos los empleados que los disfrutan: nadie encuentra quien le sirva bien si no le remunera como es debido; y por lo que a mi hace, ningún astrónomo de Europa ocupará mi puesto por el sueldo que nominalmente disfruto, en cuyo pago cuento con veinte meses de atraso. Pero no solicité su aumento para que se diga que excluyo a mi sueldo de las economías que tanto deseo.

3º. Que he recibido doscientos mil reales del Ministerio de la Gobernación para ir a París a grabar un mapa de Galicia. Soy autor de la carta Geométrica de Galicia y pasa de cuatro años que fui llamado a la Corte por dos Reales Ordenes para encargarme de su publicación: y lo fui cuando no era Procurador ni Diputado; cuando lejos de soñar en la publicación de mi obra, tenía la muerte a la vista, afecto de una enfermedad peligrosísima de diez meses de duración, causada por la fatiga consiguiente a mis penosas tareas.

En 1º de Diciembre de 1834, presenté al Gobierno el fruto de ellas y en Febrero de 1835 se me mandó entregar para el grabado y estampado de la Carta una suma que no llega ni con mucho a esos doscientos mil reales. Y es tanta mi codicia de fondos que no son míos, que si bien pude hacer efectiva la cantidad con algunos plazos y o viajitos a la Dirección del Tesoro, me contenté con uno solo sin fruto, muy poco acostumbrado a ser pedigüeño.

Empero mi obra hacía mucha falta, la guerra civil también cundía en Galicia. Los capitanes generales, las diputaciones provinciales, los diputados a Cortes, clamaban por su publicación. Las Cortes constituyentes se ocuparon de esto y me animaron algo más que el autor del artículo; por consiguiente, a otros y no a mi será debido el que se hallen fondos para que la Carta de Galicia vea la luz pública.

4º. Dícese que la Carta aunque dibujada con bastante curiosidad, no está levantada científicamente y que preguntado al autor por los datos y cálculos de sus trabajos, no pudo responder, según lo asegura persona inteligente, díjolo Blas y punto redondo. Ese inteligente es un solemnísimo impostor. Yo con mis dignos colaboradores le aseguro que miente. Diez y seis años empleados en las operaciones geodésicas y astronómicas de Galicia, a la faz de un millón y medio de testigos, conservando el diario de cuanto hicimos, diario que han reconocido personas de todas las clases y categorías, documentos cuya originalidad es indisputable y con los cuales puedo reproducir mi obra, me dan el derecho de hablar así: el índice de todos ellos no se hace en quince días y el trabajo de todos los cuadernos relativos a la medida de dos bases y de más de dos mil estaciones de primero, segundo y tercer orden, es obra de más de cuatro mil horas de tiempo. El que quiera repetir la medida de la mayor de mis bases, puede hacerlo, conservándose sus extremos; otro tanto digo respecto a la triangulación y de las observaciones astronómicas. Los cálculos de todas ellas precedieron a la construcción de la obra, ningún punto hay en la Carta situado por aproximación; conservo todo y nadie podrá atacarme, si no repitiendo mis operaciones. Ahí está el terreno y no en el interior de África. Ese es el proceso; los Geómetras y Astrónomos mis únicos jueces. El que no conozca la ciencia, el que no sepa servirse de un teodolito repetidor astronómico, de un péndulo de efemérides, de unas tablas logarítmicas y de un buen barómetro, que calle y escriba artículos de periódico para matar el hambre, sirva a los partidos y no a su patria. Complázcase en el fomento de las fábricas de papel, y en abaratar el necesario para envolver drogas y especias y otros menos decentes, mientras yo me aprecio de haber trabajado para la posteridad. El destino de los impresos tan mendaces como el que impugno será envolver drogas. El de mi obra será muy diferente. Ella y el terreno cotéjense por los sabios.

¿Y quién me ataca sin recurrir a esta prueba?

Últimamente se dice que se graba en el extranjero y no en el Reino. Con el expediente en la mano vería el articulista si la Carta de Galicia tan curiosamente dibujada, como dice sin saber lo que dice, puede grabarse en el Reino. Así lo desearía, pero sépase que eso no me toca ni atañe y que en honor del Gobierno la resolución del grabado en el extranjero no puede ser tachada cuando aún allí se necesitan tres años para que se lleve a efecto, o quizás más. El Ministro que así lo acordó no es el que ataca el Eco; fue ministro muy de su devoción.

Ahora si se gasta mucho o poco, eso no es conmigo, que no solicité el que se gaste dinero en el Mapa. Emprendí mi obra sin contar con el gobierno: fui invitado a concluirla cuando no pensaba más que publicar la parte occidental de Galicia. Estimulado por el Sr. Ministro Ballesteros, ocupé seis años más en mi tarea, trabajé en ellos sin cobrar sueldo alguno, a no ser el de Catedrático de Santiago y gasté mucho más que una reducida cantidad que se me libró del fondo de balanza, aunque pude tomar el dinero que necesitase. Si para el grabado se necesita tanto ¿cuánto se necesitó y gasté yo para levantar la Carta?

Fábrica del Castro junto a Noya, 24 de Septiembre de 1838 Domingo Fontán”.

El mismo comunicado fue publicado por el Correo Nacional nº 231 del jueves 4 de Octubre de 1838 en su 4ª página.

El Eco del Comercio dio cumplida y correlativa contestación a cada uno de los apartados de la nota de Domingo Fontán:

1º. Lo que dijimos entonces es cierto como nos proponemos ahora demostrar, y aún nos dejamos en el tintero algunas otras friolerillas que no favorecen mucho al Sr. Fontán y que saldrán hoy, ya que tanto se nos provoca.

2º. El sueldo de Catedrático de Astronomía sin explicarla nunca durante tres años ya con uno ya con otro pretexto y el dinero para grabar un mapa, que no está demostrado que sea otra cosa que un dibujo de aficionado, son pruebas de predilección. Ciertas votaciones del Sr. Fontán, de acuerdo perfectamente con el Ministerio, pueden ser los medios de haber alcanzado esa predilección; porque hay sujetos que con aparente rigidez se amoldan en ciertos casos decisivos, y ganan de este modo la predilección. También hay hipócritas de independencia.

3º. El sueldo que disfruta el Sr. Fontán es de 24.000 reales anuales y si cuenta 20 meses de atrasos lo mismo sucede a infinitas desgraciadas viudas que solo tienen dos o tres reales diarios.

No disputaremos con el Sr. Fontán sobre si habrá o no Astrónomos que por aquel sueldo ocupasen su puesto, pero si sostendremos que ninguno trabaja menos, como tal, que el Observatorio de Madrid y váyase lo uno por lo otro. Díganos si no el Sr. Fontán cuantas lecciones ha dado de Astronomía en esta Corte y antes de contestar infórmese ahora que puede del Sr. Aragó, si mientras este ilustre sabio fue Diputado dejó de atender sus obligaciones como Director del Observatorio de París, y como individuo de la Academia de Ciencias y de la Oficina de Longitudes y como uno de los principales redactores de los Anales de Química y Física.

4º. Nosotros no sentiremos nunca y antes por el contrario aplaudiremos siempre que se señalen fondos para obras de esta clase de reconocido mérito, con tal que se distingan de objetos preferentes. Pero no podemos menos que deplorar que cuando nuestros valientes soldados carecen aún de lo más preciso y es indispensable por momentos acudir al remedio de sus necesidades, se señalen cuantiosos fondos para el grabado de la Carta de Galicia cuya utilidad podrá ser grande, si se quiere para la guerra de Galicia, pero será de aquí a tres años que se tardarán en aquella operación y si otro tanto dura aún la contienda es seguro que todas las cartas geográficas del globo de muy poco podrán servir para atajar el mal.

5º. Tenemos entendido que lo que hay de cierto en esto es que estando dispuesto el Gobierno a hacer grabar la Carta del Sr. Fontán se manifestó a este más de una vez que antes debía presentar sus trabajos astronómicos y geodésicos (y eso que era ministro el gallego Moscoso) porque además de ser los únicos y verdaderos comprobantes de la Carta convenía que se publicasen para así demostrar de un modo irrecusable todo el mérito de la obra y el importante servicio hecho por el autor, como para justificar la aplicación de los fondos del Estado se hiciese en un empresa científica, cuya utilidad nadie de esta manera podría negar. Pero el Sr. Fontán parece que no tuvo por conveniente allanarse a esto y aunque sin duda pudo renunciar a su propia gloria, poniendo dificultades a la publicación de los interesantes documentos que se le pidieron, todos conocen que el Gobierno no podía ni debía prescindir de adquirir la seguridad de que no iba a gastar dinero inútilmente; y en esta seguridad en la época actual en que no vale el charlatanismo científico y a nadie se cree bajo su palabra no podía tenerla el gobierno sin que el Sr. Fontán presentase sus trabajos y estos fuesen examinados por una comisión de personas entendidas en la materia. ¿Qué diría del que presenta unas cuentas muy lindamente dibujadas y engalanada, pero sin documentos justificativos y por uno y otro pretexto se negase a entregarlos empleándose en razones análogas a las del Sr. Fontán ¿Qué de un ingeniero o arquitecto que presentase el proyecto de una obra con un bonito dibujo pero sin acompañar los cálculos y explicaciones convenientes y requerido para darlas contestase a la manera del Sr. Fontán. Si como asegura ha medido bases y partiendo de ellas establecido una red de triángulos de primer orden, inscribiendo en éstos la de tercer orden y efectuado en todo más de dos mil  estaciones, cualquiera comprende que para trazar la Carta debió previamente ejecutar  todos los cálculos coordinando sus operaciones y si así lo hizo no debería ser difícil poner en limpio los borradores o minutas que era lo que se le pedía y para lo que sabemos se le ofrecieron los auxilios que pudiese necesitar.  Bastaba para esto el trabajo mecánico de algunos copiantes, porque ni aún remotamente podía suponerse que el Sr. Fontán tuviese que rectificar sus cálculos, ni medir de nuevo sus bases, pues esto debió hacerlo con la mayor escrupulosidad antes de presentar su Carta.

Si el Sr. Fontán consulta sobre este punto a los sabios franceses, todos le dirán que cuando el autor de una Carta Geométrica se niega a dar razón de los fundamentos esenciales de su trabajo, hay motivo para dudar de su exactitud. Para que una carta geográfica pueda llamarse geométrica, como titula la de Galicia, es necesario una precisión de operaciones astronómicas y geodésicas en la que toda precaución es poca para  liberarla de errores; y las adoptadas por los primeros geómetras de Europa en las publicaciones o auténticas de los pocos mapas que hay verdaderamente geométricos son tan minuciosas, tan delicadas y de tanto rigor de cálculo que admira y asusta al contemplarlas. Todo el que tiene valor, saber y tiempo para levantar una Carta Geométrica, a fin de convencer al público de lo que es y que se confíe en ella, debe decir hasta los instrumentos de que se ha valido para determinar la posición de los lugares y describir además éstos instrumentos; porque su construcción, su tamaño, el artífice y la época todo da idea de la escrupulosidad del trabajo y se toma en cuenta para certificarse del rigor geométrico. Debe también decir por qué método los varios sistemas ideados por los sabios ha hecho sus cálculos y determinaciones; porque la refracción atmosférica, la paralaje de las estrellas observadas y otros motivos de ilusión que nuestros sentidos tienen y que inducirán a error sin la antorcha de la ciencia, es indispensable que sepa el público como se han considerado por el autor, y el autor de la Carta Geométrica de Galicia, no solo  ha omitido voluntariamente esta manifestación indispensable para captarse de la fe de los sabios, sino que se ha negado a dar fruto de ella.

Razón hay pues para creer que el Sr. Fontán solo ha tratado de buscar subterfugios para no dar a la luz sus cuadernos de cálculo por motivos que él sabrá y nosotros presumimos, desde el que nos desafía para repetir sus operaciones sobre el terreno y no hay duda de que cuando proponga este medio a examen en la Academia de Ciencias de París, alcanzará allende al Pirineo la misma fama que de la parte de acá goza y que aquellos graves y sapientísimos varones quedaron plenamente convencidos del extraordinario mérito de la Carta de Galicia. Mal podían los geómetras, astrónomos ser los jueces del Sr. Fontán como el mismo desea, si rehusándose a suministrar por si las pruebas han de verse en el compromiso de visitar tan escabroso país a trueque de ser fusilado por los faciosos y aunque posible fuese, tenemos por cierto que el resultado no habría de ser favorable a nuestro astrónomo, porque nos da mala espina al verle tan irritado y fuera de si, siendo muy fácil, si es cierto que lo asegura dejarnos por embusteros. En tanto que lo hace, porque su reputación interesa, nos permitirá que no variemos de opinión y que no pudiendo apelar por ahora al Teodolito Repetidor al péndula a las efemérides, a la tabla de logaritmos y al barómetro, consideramos su Carta como un magnífico paisaje de abanico. Y advertimos por último al Sr. Fontán que ni es esta la última vez que de su obra nos proponemos hablar ni hemos dicho sino lo que todo el mundo puede comprender; porque delante de los jueces que él desea y cuando menos lo piense saldrá lo demás.

Perdonamos por último al Señor Fontán la andanada que echa a todos los escritores y consideramos que esto es uno de los rasgos que han dado cierta fama a su cerebro no muy conforme con lo que suelen tener las personas que conservan siempre un juicio imparcial y mesurado; porque si así fuese claro es que el célebre geómetra español limitaría sus ataques al escritor que impugnó  su obra y no a todos los que escriben los periódicos. El Sr. Fontán condena de una plumada todos los periódicos del mundo porque en uno se ha censurado su Carta: siguiendo un sistema análogo, si la censura se hubiera escrito en una carta, condenaría el geómetra el medio epistolar de comunicarse los hombres; y si la crítica hubiera ocurrido en una conversación, condenaría el don de la palabra ¿No es natural creer que el que de tal modo se exalta y pierde la razón para contestar acudiendo a tan desacordados extremos carece de verdaderas razones en su apoyo? Dejemos que el Sr. Fontán y el público den la solución que gusten a esta inducción nuestra.

6º. En cuanto a que la Carta se grabe en París, si positivamente resultan ventajas que aquí no pudieran obtenerse, nada tenemos que decir y suponemos que antes de decirlo habrá el Gobierno reunido datos suficientes para juzgar con conocimiento de causa. Y sin embargo no será extraño que no haya tenido presente una circunstancia en favor de tal determinación y a nosotros nos ocurre, y es que habiéndose en el original de la Carta representados los accidentes con aguadas de tinta china que si representan montañas con patatas o nabos de Galicia, y estando nuestros artistas poco acostumbrados al grabado geográfico que consiste en pequeñas rayitas con trozos más o menos fuertes según las líneas de máxima pendiente con interrupción más o  menos marcadas de distancia en distancia con arreglo a ciertas curvas de nivel que se suponen previamente trazadas, no sería fácil que adivinasen lo que el Sr. Fontán quiso representar y esta dificultad podrá vencerse por allá con algunas indicaciones del autor y la maestría y poca aprensión del grabador , a quien deseamos toda resignación que para su caritativa ayuda ha menester.

7º. Celebramos sobremanera esta explícita confesión del Sr. Fontán; y si alguna nota merece, esperamos que el Sr. Marqués de Someruelos se sirva  remitírnosla. ¿Se propondría acaso este bendito Sr. desacreditar al Sr. Fontán, concediéndole en apuradas circunstancias diez mil duros para grabar la Carta haciéndola así parecer en contradicción con la doctrina económica que con tanta vehemencia proclamó desde la tribuna?”

Fontán en la ya citada sesión del Congreso de los Diputados de 22 de Junio de 1838, le decía al Sr. Ministro de la Gobernación:

“En Madrid a la Cátedra de Astronomía, no va una docena de discípulos….”

Alejo Andrade Yáñez, Arquitecto e Ingeniero de Caminos, amigo y colaborador de Fontán en los trabajos de la Carta, desde Orense, escribía a Fontán comentando sobre los particulares de las  notas añadidas por el Eco del Comercio, en carta de fecha 27 de Octubre de 1838 que reproducimos parcialmente (la carta está  deteriorada, donde ha desaparecido el texto que figura:  (…..):

“Mi más apreciable amigo:

Hace dos correos recibí la adjunta por la que consta que el Coronel Elola puso en manos del Sr. Alonso el artículo de vindicación que veremos si lo inserta en El Castellano como ofreció.

He visto en el Eco el de V. y las notas que aquellos señoritos han puesto llenas de reticencias y puerilidades creyendo que nos desasnábamos con las noticias que dan de operaciones geodésicas; hablábamos de Aragó y de sus trabajos como si el ayudar a la publicación de los anales de Química y Física valiese dinero, y dinero, y como si aquel sabio estuviese acostumbrado a sufrir atrasos de 20 meses en un sueldo (mezquino) con descuentos, montepío y otros mil gravámenes a cuenta de V. y de otros muchos empleados de esa población.

Afortunadamente tiene V. cuanto puede desear para tapar la boca a los parlanchines que la componen para presentar a la Ilustración de Aragó y demás geómetras de Francia los fundamentos de sus trabajos y hacerles ver la miseria de aquellos, sabiendo que no tienen más intenciones de combatir cuanto de bueno se emprende entre nosotros; que aquí solo están en juego las polémicas dirigidas únicamente a entorpecer todo lo bueno de la manera que los partidos a paralizar el éxito de la causa que se defiende ¡Miserables que buscan por único recurso estar en la  redacción del más mordaz periódico enemigo de la felicidad de sus semejantes! Tiene V. amigo mío (y ciertamente que le envidio) su brillante ocasión de presentarse a aquellos sabios con unas manos limpias y un  corazón puro; de hacerles ver que V. sacrificó un largo periodo de años, su reposo, su salud, para que luego se le diese con la puerta en los hocicos. Cada vez que en esto pienso, hasta me es odiosa la memoria de nuestro amigo (Vicente) Vázquez Queipo recordando que más eficaz fue en granjearse la Fiscalía de la Habana que en llevarle el nombramiento de Jefe de la Sección de Caminos y Canales. Estoy convencido de que todos son muy tunos, los odio con toda mi alma y pretexto que solo por V. volveré a tomar carta en achaque de elecciones puesto que a cuantos hemos nombrado, fue únicamente para labrarles su fortuna, fortuna que a pesar de todo no les envidio.

Al Jefe Político interino de Lugo le valieron la propiedad y eso que obró de un modo tan equívoco que abandonó la capital en el instante de constituirse la mesa solo por no descubrir el cuerpo (…..) del partido contrario al de la razón.

Esto no obstante, (…..) supo hacer valer en Madrid por virtud la necesidad (….) fue como la del Egipto en las grandes inundaciones (….)

Veremos que hacen las próximas que probablemente tratarán, como siempre, de quienes han de ocupar las poltronas para destinar sin tasa y para precipitarnos a más y más. Bueno será que ponga remedio a los desaciertos cometidos en el interés no (.…..) pero también sería muy conveniente que desentendiérase de dictar leyes que no pueden seguir durmiendo en el estado en que nos hallamos, planeasen en guerra y quemar y ahorcar ladrones y en nada más…..”

Para entender las palabras de Alejo Andrade,  nos remitiremos a la Carta que desde La Coruña envía a Fontán con fecha 11 de Febrero de 1835, dando contestación a otras de Domingo Fontán en las que con la sinceridad de un amigo seguramente le mostraría su desilusión por no obtener el puesto de Director del Conservatorio de Artes en lugar de la dirección del inoperante Observatorio Astronómico de Madrid:

“….Vayamos a otra cosa. He recibido su muy apreciable última con todas las que le precedieron y doy a Vd. las gracias por su advertencia que al momento todas fueron quemadas.

Un sujeto hablando el otro día en confianza me dijo que tal vez Vicente Vázquez (Queipo) sería Director del Conservatorio según noticias que tenía de su señor hermano (Manuel)

El tal es un poco farandulero más al ver lo que he visto en muy pocos meses no el presente Alcalde.

Yo no soy para dar a V. consejos ¿no sería bueno que el Sr. Don Jacobo (María de Parga y Puga), ya conozco la delicadeza de V. hiciese alguna indicación a S.E.? ¡Valgame Dios que malo es ser para el mundo tan pedante y tan mirado! ¡Por Dios quítese V. la mascarilla y déjese de no ser cortesano! Ya que tiene ese intérprete que puede hacer lo que V. rehúsa, tal vez porque no es palaciego. Si no es el Conservatorio (de Artes) que sea la Dirección de la Carta General (del Reino) de que se hizo conmemoración en el presupuesto y para lo que se concedieron fondos y si no es esto otra cosas, que asegure a V. una honrosa descansada jubilación a la que se hizo Vd. demasiado acreedor..”

Por lo expuesto, observamos que el Arquitecto Alejo Andrade Yáñez, no tenía en muy alta consideración a su paisano Vicente Vázquez Queipo, ello era debido a que Andrade lideraba el Partido Liberal Moderado de Monforte con gran prestigio en toda la provincia, gracias al cual Fontán obtuvo un escaño por Lugo en las elecciones de 22 de Septiembre de 1837, 24 de Julio 1839, 19 de Enero de 1840 y 27 de Febrero 1843.Vicente Vázquez Queipo sin embargo pertenecía a la rama más conservadora del Partido Liberal Moderado de la Provincia de Lugo, tuvo su representación en las Cortes en la legislatura de 1837-1838 y en las comprendidas entre 1845 a 1852. Vázquez Queipo instaurada la Constitución de 1812 como consecuencia de la Sublevación de los Sargentos en la Granja el 12 y 13 de Agosto de 1836, se negó a jurarla exiliándose a París, regresando al año siguiente.

Vicente Vázquez Queipo de Llano (Samos, Lugo 17 de Febrero 1804 – Madrid 11 de Marzo 1893) era sobrino de José María Queipo de Llano, quien en las fechas a que hacemos mención, fue Ministro de Hacienda del 18 de Abril de 1834 al 13 de Junio de 1835 y Presidente del Consejo de Ministros del 7 de Junio de 1835 al 14 de Septiembre de 1835. Estudió en el Colegio de los Jesuitas de Monforte de Lemos (Lugo) y después en la Universidad de Valladolid, donde cursó Matemáticas y Ciencias experimentales. En esa misma Universidad obtuvo por concurso y oposición la Cátedra de Física y Química Experimental en 1826 que desempeñó hasta el año 1829.

Por Real Orden de 6 de Junio de 1829 se acordó pensionar a seis jóvenes para que ampliasen sus estudios en el extranjero durante tres años con 12.000 reales a razón de 4.000 por año, dos de ellos bajo la inspección del Conservatorio de Artes que fundó el Ministro de Haciendo Luis López Ballesteros en el año 1824.

Por Real Orden de 6 de Octubre de 1829 fueron agraciados con dicha beca dependiente del Conservatorio de Artes, Vicente Vázquez Queipo y Antonio Vicente de Parga, sobrino de Don Jacobo María de Parga y Puga.

Vicente Vázquez permaneció en la Escuela de Artes y Manufacturas de París durante esos tres años, allí sufrió un accidente de laboratorio que al haberle afectado a los oídos y a la vista, suponemos fue una explosión, regresó a Madrid, enviándole nuevamente el Gobierno en 1832 a Europa comisionado para informar del adelanto de las Ciencias y la Industria en diferentes establecimientos. El 18 de Abril de 1835 por encargo del Ministerio de la Gobernación remitió una nota en la que recogía diferentes observaciones para el grabado de la Carta Geométrica de Galicia que debía ajustarse al modelo del Mapa de la Gran Canaria de Sabino Berthelot.

En cuanto a Jacobo María de Parga y Puga (Pazo Vilacoba, Abegondo, La Coruña 1774 – Madrid 1850) Estudió Leyes y Cánones en la Universidad de Santiago, en 1820 fue Ministro interino del Ministerio de la Gobernación del Reino, Consejero de Estado de 1820 a 1823; Presidente de la Junta de Fomento de la Riqueza del Reino en 1824; Consejero Honorífico de Estado en 1828, Procer del Reino en 1834 y 1835 y Senador vitalicio.

Vázquez Queipo por Real Orden de 21 de Abril de 1835, fue nombrado 1er. Oficial de la 4ª Sección de Instrucción Publica dependiente de la Secretaría del Despacho del Ministerio de lo Interior, y el 1 de Noviembre de 1835 también fue miembro de una comisión encargada de la mejora de la salud pública.

Por Real Orden del Ministerio de la Gobernación del Reino de fecha 25 de Febrero de 1836, Vicente Vázquez Queipo y Domingo Fontán, entre otros, fueron nombrados miembros de la comisión que proponga lo conveniente sobre pesas y medidas que determinó que en España se aplicase el sistema métrico decimal por Ley de 19 de Julio de 1849.

En dicha Comisión, se evidenciaron las primeras desavenencias entre Fontán y Vázquez Queipo, pues mientras el primero apostaba por el sistema métrico decimal en el que construyó su Carta Geométrica en escala del cienmilésimo, el segundo era de opinión contraria a implantar el sistema francés, es decir el métrico decimal, proponiendo la metrología tradicional tomando como medida base, la vara española definida en función de la longitud del péndulo de Madrid. Sin embargo no hubo inconveniente alguno para que se le nombrase en 1849 miembro de la Comisión encargada de implantarlo.

Vázquez Queipo en las elecciones del 22 de Septiembre de 1836 fue elegido Diputado por la provincia de Pontevedra correspondiente a la legislatura de 1837-1838, en la que Fontán también lo fue por la misma provincia y tomó posesión siendo dado de alta el 7 de Diciembre de 1837.

En la sesión de 14 de Abril de 1837, Fontán afirmaba que la división del territorio correspondía al Ministerio de la Gobernación según la instrucción de 23 de Febrero de 1833. Vázquez Queipo mantuvo una opinión contraria argumentando que cuando esto suceda, la parte que corresponda a los ayuntamientos, corresponde  al Ministerio de la Gobernación y  lo que corresponda a la Administración de Justicia  corresponde al Ministerio de Gracia y Justicia.

Fontán le replicó afirmando que había sentado la peor base que pueda sentarse de que un pueblo pueda separarse de un ayuntamiento para incorporarse a otro que podía pertenecer a otra provincia.

Vázquez Queipo indicó que se refería a un ayuntamiento que quisiera separarse de un partido.

Por Real Orden de 3 de Mayo de 1838, Vázquez Queipo fue nombrado Fiscal de la Hacienda Pública de la Habana, por lo que causó baja en el Congreso el 21 de dicho mes, emprendiendo el viaje a Cuba en Diciembre de 1838, allí permaneció hasta Mayo de 1846 en que regresó a la Villa y Corte para ocupar su escaño  en el Congreso como Diputado electo por la provincia de Lugo, jurando el cargo el 9 de Septiembre de 1846, causando baja el 31 de Octubre de ese año. Nuevamente se dio de alta el 5 de Enero de 1847 y de baja el 18 de Diciembre de 1848, incorporándose nuevamente jurando su cargo el 20 de Diciembre de 1848, siendo dado de baja el 20 de Noviembre de 1850, su última legislatura fue la de 1851-1852 causando baja definitiva el 12 de Junio de 1851.

A los efectos que hoy nos interesa, al ocupar el 4 de Octubre de 1847 Luis Sartoriusm, Conde de San Luis, el cargo de Ministro de la Secretaría de Estado y Despacho de la Gobernación del Reino, nombró a Vázquez Queipo, Subsecretario, permaneciendo en el puesto hasta el 31 de Diciembre de 1849 en que dimitió.

Durante su mandato en la Subsecretaría, poco antes de dimitir incautó una segunda tirada de la Carta Geométrica de Galicia, efectuada a cuenta de Fontán, para satisfacer sus compromisos.

El pretexto de tal incautación fue según Vázquez Queipo el no estar la Carta Geométrica de Galicia ajustada a datos geométricos y de haber incumplido Fontán la contrata del estampado de la primera edición.

Del estampado de la Carta Geométrica, nos ocuparemos en un próximo artículo, donde pondremos de manifestó la actuación del mencionado Subsecretario de la Gobernación.

Regresando al tema que hoy nos ocupa, Fontán partió para París en compañía de su hijo Félix a finales de Enero de 1839. Según consejo de Ramón de la Sagra e indicaciones de Vicente Vázquez Queipo, contrató el grabado con Leon Bouffard, según el modelo de la “Carta Topográfica de la Isla de Canarias” (Gran Canaria) levantada sobre el lugar en 1829 por Sabino Bertholet, delineada y grabada sobre piedra por L. Bouffard, Litografía de Lémercier Bernard y Cía. Calle Sena nº 53 París 1838, escala 5 líneas de 25 grados = 15,5 cm. (escala aproximada 43×60,5 cm)”.

Para efectuar dicho contrato con el Grabador Bouffard, Fontán depositó en París los ciento sesenta mil reales con los que fue dotado para el desempeño de tal comisión, allí tuvo ocasión de conocer a sus compañeros de la Sociedad Geográfica, al igual que a otras personalidades de las Ciencias.

Fontán permaneció en París dirigiendo el grabado de las piedras litográficas hasta el primero de Julio de 1839, regresando a Santiago, entre los encargos que trajo podemos citar: Para el ex ministro Luis López Ballesteros, una enciclopedia del Abate Cabanillas impresa en París en 1784; para Benigno Yáñez, un barómetro reparado; para su colaborador José Dionisio Valladares, un “polígrafo” (aparato para reproducir escritura con grabados) y para el Ministerio de la Gobernación, diferentes boletines y anuarios, dejando a Ramón de la Sagra encargado de vigilar los trabajos de ese año 1839.

Benigno Yáñez Álvarez fue  suplente de la Junta especial de Caminos de Vigo y Vicecónsul del Brasil en esa Ciudad.

Fontán participó en las elecciones del 24 de Julio de 1839 obteniendo un escaño por la provincia de Pontevedra pero tales elecciones fueron anuladas, también salió elegido diputado por Lugo no llegaron a aprobarse el acta electoral de esa provincia.

El 19 de Enero de 1840, se celebraron elecciones en las que salió elegido diputado suplente por Lugo no teniendo ocasión de ejercitar tal suplencia.

El Corresponsal de Madrid, diario de la tarde del lunes 2 de Marzo de 1840, reproducía la carta remitida por Sabino Berthelot a Domingo Fontán, el 19 de Enero de ese año.

Sabino Berthelot (Marsella, 4 de Abril de 1794 – Santa Cruz de Tenerife, 10 de Noviembre de 1880). Fue  un Naturalista, Historiador y Etnólogo, autor entre otras muchas obras de la Historia Natural de las Islas Canarias y de su Carta Topográfica según tenemos referido. Cuando remitió la misiva a la que nos referimos ocupaba el cargo de Secretario de la Sociedad Geográfica de París (1839 – 1844). Seguidamente recogemos el artículo del periódico de la Corte:

“CARTA GEOMÉTRICA DE GALICIA. Es grato poder citar en la época presente de pasiones políticas alguno que otro trabajo científico de los pocos españoles que pueden felizmente consagrarse a ellos.

De este número es D. Domingo Fontán, cuyas tareas son bien conocidas y cuya exactitud, perseverancia y rara conciencia en las que ha emprendido para terminar la Gran Carta de Galicia, obtuvieron la sanción de los sabios geógrafos franceses, que en cuanto pudieron examinar aquel interesante trabajo se apresuraron a incorporar a su autor en la célebre Sociedad de Geografía.

Habiéndose dado hace tiempo en la Gaceta una ligera idea del trabajo del Sr. Fontán, nos complacemos en anunciar ahora que el grabado de su Carta General de Galicia, en 12 hojas de papel de marca, se halla próximo a concluir por el célebre Bouffard, y que al mismo tiempo se está grabando una carta reducida en la mitad de la escala de la grande. Para coordinar bien el dibujo y sombreado de las montañas y de los accidentes del terreno, el hábil artista ha dibujado un pequeño plano del conjunto a fin de que hubiese unidad y armonía en aquel vasto trabajo. Tenemos a la vista la carta que ha escrito el distinguido secretario de la Sociedad de Geografía Mr. Berthelot, sobre este curioso e interesante dibujo, excitando a Fontán a que lo publique, dice así”:

“De ninguna manera podía apreciarse el excelente trabajo de V. sobre Galicia, que examinando el conjunto orográfico de un país, tan singularmente accidentado, y para esto, era preciso que con el auxilio de las sombras se reprodujese en el grabado todos los efectos pintorescos, admirablemente representados en el dibujo que tengo a la vista.

El trazado simple o delineado, no ofrecería más que las distancias respectivas en el plano horizontal; la posición de las montañas y de los valles, la de los lugares, el curso de las aguas y la extensión de los límites del territorio. Hasta cierto punto podría juzgarse de las elevaciones relativas por la inclinación de los lados de la altura, pero se perdería al conjunto del relieve el aspecto general y los accidentes que resaltan de esa multitud de cuestas y de bajadas más o menos rápidas y de las depresiones más o menos súbitas. Es sumamente difícil dibujar solo  el trazo simple, los diversos asientos de un terreno montuoso; una planicie, por elevada que sea, puede confundirse con un valle, si el lado de altura no se lo advierte al que examina el plano de un país, que no ha recorrido personalmente y que con frecuencia sucede que remontándose uno hacia los nudos donde se desprenden las grandes montañas, o bien hacia los puntos culminantes donde los montes aglomerados, presentan vastas planicies, se hallan valles centrales más elevados que ciertos asientos constitutivos de los terrenos llanos, sobre los cuales se apoyan grandes masas elevadas. Es pues necesario el recurrir a un sistema cualquiera de sombras, para que resalten estos diversos accidentes del terreno y hacerlos, por decir, así patentes y palpables. Del contraste entre las partes iluminadas y oscuras, claras y sombreadas, resulta en el dibujo de Mr. Bouffard ese diapasón de los tan importantes para sus efectos en el relieve. Además existe otra consideración en apoyo de mi idea. Las hojas sueltas de la gran Carta de Galicia, se convertirían así, formando un atlas, para examinarlo o estudiarlo separadamente al paso que el plano de conjunto de Mr. Bouffard permite abrazar con una sola ojeada el carácter físico de aquel país. Recorriendo este hermoso panorama, la vista domina todo el territorio cuya verdadera estructura dio a conocer el ímprobo trabajo de V. y entonces es cuando puede apreciarse como merece el esmero del geógrafo, pues se le sigue de una a otra estación, se ven en él los obstáculos que ha encontrado, comprende uno la naturaleza del terreno, las dificultades del camino o la facilidad de las comunicaciones, pudiendo así calcular hasta las jornadas y su extensión. En cuanto a mi, no sobré bien expresar a V. el place que me ha causado el atento examen de su mapa de conjunto pues viajé por Galicia sin haber estado en ella. Los quince años de trabajo geodésico que V. ha invertido, su larga y difícil perseverancia, en una palabra, todos los bellos resultados que V. ha obtenido se ven en este pequeño cuadro, cuando ofrece al país reducido a su expresión más fiel y más característica, resumen claro de su magistral obra, y el mejor prefacio que pudiera idearse para su gran atlas. Pero le remito que es indispensable que este diseño sea traducido fielmente por el grabado,  pues el simple trazo no podría representarse. Cualquiera hombre que haya recorrido algo el mundo, como observador, conocerá con  una sola mirada sobre su mapa, que V. hizo un verdadero trabajo orográfico; porque dicho mapa se explica por sí mismo, es decir, por la observación directa pues era imposible trazarlo así, por sistema.

La naturaleza no procede conforme a nuestras ideas, sino conforme a sus leyes, que nos parecen caprichosas. Habiéndola estudiado sobre el terreno, como V. lo hizo, se comprende toda su originalidad, su rareza, su  grandiosidad, y las combinaciones variadas, y los recursos inesperados de sus creaciones. En el día que la observación concienzuda domina a las hipótesis, con todo el poder de los hechos, nadie se deja seducir por el aparato de esos mapas trazados en el gabinete, con el auxilio de ligeras notas o documentos gráficos más o menos inexactos o erróneos. El mapa de V. desesperará a los geógrafos sistemáticos, porque esta marcado con el sello de la originalidad que realizando su  mérito certifica de su verdad, V. puede darle luz sin temor de ser desmentido, pues en todo caso, el plano de conjunto servirá de irrecusable prueba.

No diré más esperando que V. no dejará imperfecta su obra, pues debe V. hallarse ansioso de ofrecer a su país un mapa modelo.

Si cada provincia de la península hubiese sido estudiada y representada como V. hizo en Galicia, resultaría de este gran trabajo un atlas. De la mayor importancia y el conjunto de los planos de conjunto de todas ellas, hechas como el que he examinado con tanto placer, formaría el más bello panorama del territorio español. S. Berthelot. París, 19 de Enero de 1840”.

Las primeras hojas de prueba de la Carta Geométrica de Galicia le fueron remitidas a Fontán a mediados de Marzo de 1840. El Corresponsal nº 301 de 27 de Marzo de 1840, página 4, daba la noticia:

“Tenemos a la vista varias hojas de la Carta Geográfica de Galicia, en la grande escala de un cienmilésimo, levantada por el Sr. D. Domingo Fontán y grabada en París por M. Bouffard. Este importantísimo trabajo del que ya hicimos mención en otro número, ha llamado justamente la atención de la Sociedad de Geografía de París.

Entre estas hojas viene la del título donde el artista ha querido demostrar por el lujo, gracia y variedad de los adornos, que el grabado en piedra, no litografía, puede competir si no excede al grabado en cobre o acero.

Mucho desearíamos ver reproducida esta gran Carta en escala más pequeña para que pudiese servir en los usos ordinarios para los cuales será embarazosa la grande de 12 hojas. Para costear este trabajo de la Carta reducida, creemos será conveniente que los Ayuntamientos de Galicia se suscribiesen por un ejemplar, y no dudamos que aquellas patrióticas corporaciones contribuyan a un objeto tan laudable y provechoso”.

También en Marzo de 1840, tuvo lugar un hecho que influyó de manera lamentable para el grabado de la Carta geométrica que desde Santiago, Fontán dirigía, al presentar el Gobierno Moderado de Pérez de Castro a las Cortes, la Ley de Ayuntamientos que la Regente María Cristina sancionó el 14 de Julio de 1840 en Barcelona donde se produjeron graves desórdenes que sofocó el General Baldomero Espartero.

El 1 de Septiembre de 1840, en Madrid el pueblo y la milicia nacional tomó las armas incitados por el Partido Progresista, creándose en sustitución de la autoridad del Gobierno, la Junta de Gobierno Provisional de la Provincia de Madrid, jurando no soltarlas hasta que la Reina Gobernadora derogara dicha Ley de ayuntamientos que perjudicaba electoralmente a los progresistas, disolviendo las Cortes, las revueltas se extendieron por todo el país. Baldomero Espartero el día 7 se pronunció e hizo suyas todas las reivindicaciones de los sublevados.

La Junta Provisional de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, procedió a la depuración de militares y  funcionarios de ideas afines al Partido Moderado, dictando un Decreto el 20 de Septiembre de 1840, suspendiendo provisionalmente a Fontán, entre otros, de su destino de Director del Observatorio Astronómico de Madrid, puesto en el que no fue repuesto pasando a ser cesante por separación del servicio:

“Junta Provisional de Gobierno de la provincia de Madrid. La Junta Provisional de Gobierno de esta provincia ha tenido a bien suspender a Vd. en las funciones de Director del Observatorio Astronómico provisionalmente y hasta tanto que S.M. resuelva lo más conveniente; lo que de acuerdo de la misma comunico a Vd. para su inteligencia y efectos consiguientes. Dios guarde a Vd. muchos años. Madrid, 20 de Septiembre de 1840. Joaquín María Ferrer, Presidente; Fernando Corradi, Vocal Secretario. –  Sr. Don  Domingo Fontán”.

Dicha sublevación, también llamada Pronunciamiento de Septiembre, supuso además el cese de Fontán, en la Comisión Mixta de División Territorial que fue disuelta el 15 de Septiembre de 1840, y también el cese de su Comisión de dirigir el grabado de las piedras litográficas de la Carta Geométrica de Galicia, ocupación a la que se dedicaba desde Santiago, donde en esas fechas se encontraba, dado que desde su regreso de París no volvió a la Villa y Corte.

La Regente María Cristina, no quiso ceder a las presiones de la Junta Provisional de Gobierno, por lo que tuvo que exiliarse el 17 de Octubre de 1840, dejando en España a la Infanta Isabel 

 Esta suspensión provocó que Fontán, quien se había desplazado a Orense donde se encontraba Alejo Andrade Yáñez y en cuya compañía se encargaba de los trabajos del grabado que remitía a París, también suspendiéndose tales trabajos sin saber a qué atenerse, desistiendo de un segundo viaje a París que tenía comprometido con el grabador Bouffard, quien molesto escribía a Fontán el 20 de Octubre de 1840 la carta que reproducimos en castellano:

“París 20 de octubre de 1840.

Señor Fontán,

He revisado su carta del 29 de septiembre de 1840, en la que me comunica las correcciones de la hoja del mapa de Ferrol, correcciones que hasta la fecha aún no he repasado.

En los próximos uno o dos días debería recibir siete pruebas de la Carta de Mondoñedo con correcciones y acumuladas. Don Manuel Anselmo Rodríguez se encarga de hacérselas llegar en cuanto llegue a Lugo, aquí son las 6 de la mañana, el Sr. Rodríguez  salió de vuelta a Lugo el día 8 de este mes y lleva ya 12 días de jornada. No creo que se demore más su llegada.

Ahora hablemos un poco del grabado de los mapas de Galicia: No puedo continuar la grabación en su ausencia, es necesario que regrese a París, mis intereses se resienten demasiado ante su lejanía. Me he plegado ante su viaje a Galicia con la intención de completar el detalle de las líneas de nivel de su mapa, sin embargo ahora que llevo ya un mes o dos de más rehaciendo el trabajo ya hecho el trabajo que no hubiera tenido que hacer de haber estado Vd. en París, ya no puedo hacer el mismo sacrificio con las montañas. Por cierto, los enemigos avanzan rápido y en los tiempos que corren hay mucha incertidumbre, por lo que es necesario que tome mis precauciones y ponga la justicia de mi lado; mi intención no es apropiarme del montante sino meramente ser prudente, mientras su intención siga siendo estar alejado de París.

Por lo tanto voy a remitir a su domicilio una petición para que en un plazo de quince días venga a ver la grabación que se está realizando bajo su instrucción de su mapa de Galicia en mi local y declarando no poder continuar el trabajo en su ausencia, además de pedirle 6.000 francos de perjuicios e intereses por los males causados, más 50 francos por cada día de retraso una vez excedida la quincena.

Por lo demás, señor, espero y deseo no verme obligado a deshacerme de este encargo y que no sea necesario recurrir a los tribunales porque Vd.no me quiere hacer ningún mal prolongando su ausencia.  En el caso en que Vd. no pueda venir espero que entienda que los tribunales a los que acudiría no harían más que conferirme una indemnización justa.

Créame que solo busco esto, y que en ningún caso pretendo aprovecharme de su lejanía y enriquecerme a su costa.

Vd. sabe mejor que nadie que he estado de su parte durante su estancia en París y durante su ausencia he reiniciado en varias ocasiones su título (el señor Lafagne (¿?) tenía pruebas de estas reformas realizadas por mi). Vd. podrá pagar por las montañas de Mondoñedo que son mucho más detalladas que aquellas que yo había acordado hacer. Basta con comparar con las de Gran Canaria de las Islas Canarias.

Esperando su respuesta.

Un cordial saludo de su servidor Bouffard.

P.D. Las nuevas repúblicas del nuevo mundo están intentando ponerse al nivel de los pueblos más civilizados”.

El gobierno de Venezuela del cual Caracas es la capital, ha encargado un mapa a escala de 1 pie francés por un grado, del cual conservan unos archivos y han reducido dicho mapa a 4 líneas Graighes. Para la grabación hay que publicar un texto de la historia de la geografía y de las estadísticas. Tal vez sea la historia de la obra más completa de su género. Han trabajado en ella durante 10 años y conocen mejor las riquezas de su país, que nosotros desconocemos de Francia; y sus estadísticas son más completas e incluso a pesar del catastro francés están mejor hechas que todas las nuestras.

Desde el pasado mes de febrero, la Nueva Granada en 1840, Colombia, Panamá ha encargado realizar aquí los mismos trabajos que se están realizando para Venezuela. La Nueva Granada ha ofrecido al señor Berthelot 8.000 Piastras por su visita. Pero mejor instruida en las ciencias económicas, impone como condición que la obra sea publicada en Santa Fé de Bogotá.

Quiere introducir este género de arte e industria en ella.

Una provincia de Brasil nos ha enviado un Ingeniero de Caminos (Pont et Chaussés) a razón de 20.000 francos al año más varios privilegios adicionales, etc. etc.

El señor Berthelot la ha rechazado”.

Manuel Anselmo Rodríguez, citado en la carta fue licenciado en Medicina, tras la Revolución Esparterista de Lugo del 13 de Septiembre de ese año de 1840, fue nombrado Bibliotecario y Director del Seminario Conciliar, Director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Lugo, ciudad a la que representó como Diputado en el Congreso en las legislaturas de 1841-1842 y 1843.

Ante la anterior misiva, Fontán se vio en la necesidad de exponer al Secretario del Despacho de Gobernación de la Península la situación en que se encontraba ante su cese en la Comisión del grabado de su Carta, remitiendo desde Santiago la siguiente exposición que la acompañaba de diferentes documentos entre ellos el original de la Carta de Bouffard:

“Exmo. Sr.

En 9 de Junio de este año (1840) acredité estar concluido el grabado de las 12 hojas que componen la Carta de Galicia con sus correspondientes pruebas, en igual fecha del mes de Septiembre dejé desde Orense corregidas y adicionadas aquellas, se empezaba a grabar las montañas por las hojas que contienen los de mayor altura, en una de ellas la que tengo el honor de acompañar a V.E. que por ser la primera de esta clase de grabado, ofrece un tipo al que habrá de arreglar el artista en las restantes con la ventaja de ser más acabado este modelo que el designado en el contrato, como puede verse cotejando con el ejemplar de la Gran Canaria de M.Berthelot que remití en 12 de Enero del año último. El Sr. Don Ramón de la Sagra cuida de este trabajo en París, en tanto yo me ocupo en Galicia multiplicando los datos de nivelación por medio de operaciones geodésicas a las cuales no menos que el dibujo del original se debe la exactitud de esta clase de grabado que requiere la mayor atención.

En el día no se como he de responder de lo que haya de adelantar en lo sucesivo no por falta de datos o buena voluntad en llevar a cabo esta empresa, ni de fondos para costearla, sino porque yo me hallo desatendido en el pago de mi haber para responder de su dirección, no habiendo tenido resultado alguno mi exposición de 29 de Julio (1º) sobre este particular, y también por hallarme en el día suspendido de mi destino (2º) aunque haya contestado la Junta Gubernativa de Madrid a lo que manifesté en vista de esta medida (3º) constándome que las Juntas de Orense, Lugo y Pontevedra al saberlo también ofrecieron a aquella Corporación para que no obstaculizase semejante disposición al desempeño de mi cargo por los perjuicios que a Galicia se irrogaban; pues obran en mi poder sus comunicaciones que no traslado por serme excesivamente honrosas a la vez que acordadas sin yo saberlo ni soñarlo.

Asegurada como está la conclusión del grabado con el depósito de los Fondos, el Grabador que renunció a otros trabajos para ocuparse exclusivamente, reclama mi asistencia a su lado para adelantar más con mi auxilio, como para evitar toda imperfección y el consiguiente daño de perder el valor de una lámina defectuosa, no siendo susceptible de corrección los errores que ocurran en el grabado de las montañas. Sabedor de que no podía restituirme a París en las primeras semanas de Octubre como se había ofrecido y siendo ahora cuando más adelantan en sus trabajos los artistas de aquella capital, me dirigió en 20 de aquel mes la carta que V.E. se dignará reconocer y me pone en un compromiso, el más vergonzoso, estando como está la razón de su parte. Así habla el que sabe cumplir sus empeños, y yo no veo como he de hacer otro tanto con los contraídos bajo la seguridad del pago de mi haber garantizado con repetidas reales ordenes que esa pagaduría se cree dispensada de cumplir y bajo la del goce pacifico de mis derechos y acciones cuando la Junta de Madrid las ataca lanzando contra mi los rayos de un anatema político que hallándome invulnerable, harán su estrago en daño al Estado.

Por hacer un servicio emprendí de mi cuenta y empleé 17 años en levantar la Carta de Galicia admitiendo en los últimos un corto auxilio que me ofreció el Gobierno para concluir esta obra sin sueldo ni remuneración alguna, aunque ofrecida al tiempo de presentarla (4) en consideración a lo mucho que me ha costado para que viese la luz pública renuncié al País en que nací aceptando en cambio del diploma de profesor ganado en concurso literario el serlo en la Corte menos bien pagado para formar Ingenieros geógrafos en una escuela práctica que me ayudaran a continuar iguales trabajos levantando la Carta de España; y por fin me resigné contraer con el extranjero obligaciones, de justicia exponiéndome a los resultados que la experiencia está acreditando. No son pues en daño del que así sirve al Estado providencias iguales a la que conmigo se ha tomado bien que provisionalmente.

En tal conflicto dos recursos me quedan para salir del ahogo, será uno arruinarme más llevando a cabo mi comisión, el otro entregarme con confianza a los brazos de un Gobierno justo que sabe cumplir sus empeños. Tal es la que tengo en la Regencia Provisional del Reino, a la que haría una ofensa no menos que a V.E. que tan dignamente toma parte en sus deliberaciones, si hubiera de dudar de la justicia con que se digna atender a mis reclamaciones. Entretanto impediré como estoy impidiendo se paralicen los trabajos de París, o que se realicen sin merecer mi aprobación aún cuando se hagan más costosos. Dios guarde a V.E. muchos años.

Santiago, 7 de Noviembre de 1840. Domingo Fontán – Excmo. Sr. Secretario de Estado y del Despacho de la Gobernación de la Península”.

La anterior exposición de Fontán obró su fruto ya que por Real Orden de 21 de Diciembre de 1840, fue repuesto en su comisión del grabado y estampado de la Carta Geométrica de Galicia, concediéndole la gratificación de 25.000 reales anuales durante toda su comisión que concluyó el 31 de Diciembre de 1848, en que se dio por terminada con el estampado en papel de su primera tirada de 550 ejemplares. Desconocemos cómo contentó a Bouffard, pero el caso es que no efectuó ese segundo viaje a París ya que en los siguientes años compaginó los trabajos del grabado de la Carta con una nueva diputación en las Cortes.

El 1 de Febrero de 1841, se celebraron las elecciones convocadas por Baldomero Espartero, en ellas Fontán resultó elegido para representar a Pontevedra y Ramón de la Sagra a Lugo.

 Fontán no participó en esas Cortes que se inauguran el 19 de Marzo de 1841 y que el 10 de Mayo eligieron al General Baldomero Espartero, Regente único del Reino durante la minoría de edad de la Infanta Isabel, futura Reina Isabel II.

 Sin embargo, durante dicho año permaneció en Santiago, entregado en el desempeño de su comisión con la colaboración de Alejo Andrade Yáñez, quien aprovechando sus desplazamientos para el trazado de la Carretera de Orense a Zamora y de Vigo a Castilla, le enviaba observaciones barométricas y termométricas.

En su carta de 16 de Septiembre de 1841, remitida a Santiago desde Orense, Andrade afirmaba:

“Supongo a V. entretenido con provecho de la Fábrica. Nada me dice V. de su pensamiento de ir a París…”

 En la Villa y Corte, del 2 al 7 de Octubre de 1841, tuvo lugar el Pronunciamiento de los Moderados para restablecer a María Cristina en la Regencia, que se extendió a otras ciudades,   Barcelona y Sevilla, se levantaron siendo bombardeadas, el golpe fracasó, siendo fusilados sus  promotores Diego de León en Madrid, Borso de Carminati en Zaragoza, Montes de Oca en Vitoria; O’Donnell, Narváez y Piquero, consiguieron exiliarse en Francia.

El 21 de Diciembre de 1841, mediante Real Orden del Ministerio de Hacienda se le abonaron a Fontán los atrasos de su sueldo de Director del Observatorio y los de la remuneración por su Comisión del grabado y estampado de su Carta Geométrica.

El 26 de Diciembre de 1841, se abrieron las nuevas Cortes, Fontán se desplazó a Madrid, fijando su residencia en la calle de la Madera Alta nº 55, jurando su puesto de Diputado por Pontevedra el 28 de Diciembre de 1841 en unas Cortes totalmente Progresistas.

En esas Cortes de 1841-1842 Fontán alternó el ejercicio de la oposición al Gobierno de Espartero con su Comisión del grabado de su Carta manteniendo su correspondencia con el Ingeniero Alejo Andrade Yáñez, quien desde Orense le ayudaba en la corrección de los ejemplares de prueba.

A finales de 1841, Fontán remitió al Gobierno una exposición solicitando aclaración sobre los descuentos efectuados a las cantidades percibidas como atrasos acordados por Real Orden de 21 de Diciembre de 1841, que tuvo por respuesta la Real Orden de S.A. el Regente Baldomero Espartero, comunicada por el Ministro de la Gobernación al Director General del Tesoro:

Sello Ministerio de la Gobernación. 2º Negociado.

“El Sr. Ministro de la Gobernación de la Península dice hoy al Director General del Tesoro Público lo siguiente:

He dado cuenta al Regente del Reino de una exposición de Don Domingo Fontán, pidiendo se aclare la índole de los diferentes haberes que le han sido señalados, ya como Director del Observatorio Astronómico, ya como comisionado en París para el grabado de la Carta General de Galicia, determinando los que no deban estar sujetos a descuentos y los que se han de considerar prevenidos para el abono de la media mesada a cuenta de atrasos mandada satisfacer por Real Orden expedida del Ministerio de Hacienda en 21 de Diciembre de 1841, y S.A. enterado de los antecedentes unidos con este motivo al expediente se ha servido resolver:

1º. Que los treinta mil reales que disfrutó Fontán hasta el 20 de Septiembre de 1840 en que fue separado por la Junta Provisional de Gobierno de esta Corte de su empleo de Director del Observatorio Astronómico están sujetos a los descuentos que sufran todos los sueldos del Estado.

2º. Que los diez mil reales que hasta el mismo día le establecieron señalados como gratificación en remuneración de los gastos que le ocasionaba su comisión en París, no debe sufrir descuentos y que por lo tanto se reforme por la Comisión que estudie en la liquidación de cuentas hasta fin de Julio último de este Ministerio la que garantiza a dicho interesado, expidiendo certificación separada de lo que se le deba en este concepto sin perjuicio de que para el abono de la media mesada a cuenta de atrasos que determina la Real Orden mencionada en 21 de Diciembre de 1841, se entregue el sueldo y gratificación juntos que para el interesado formaban entonces un solo haber.

3º. Que desde el día siguiente al 20 del citado mes de Septiembre de 1840, tiene Fontán derecho al haber que por clasificación le corresponde como cesante con arreglo a las disposiciones vigentes, mediante a que no ha sido repuesto en su empleo de Director del Observatorio Astronómico.

Y 4º. Que los veinte y cinco mil reales que se le señalaron desde el anunciado día 21 de Septiembre de 1840 por Orden de la Regencia Provisional de 21 de Diciembre del mismo año, no tiene el carácter de sueldo fijo, sino de gratificación eventual que ningún derecho le da terminada que sea la comisión que le origina gastos extraordinarios en París y que no debiendo por tanto sufrir esta indemnización, los descuentos con que están gravados sueldos designados a los cargos permanentes, se proceda también por la expresada Comisión de Liquidación a reformar el ajuste y certificación de este crédito.

De orden de S.A. comunicada por el expresado Sr. Ministro de la Gobernación, lo traslado a V.S. para su conocimiento y efectos consiguientes. Dios guarde a Vd. muchos años, Madrid, 29 de Enero de 1842. El Subsecretario, Zenon Armero”.

El Eco del Comercio nº 2834 del jueves día 3 de Febrero de 1842, comentaba la sesión del Congreso de los Diputados celebrada el día anterior, y en particular criticaba la intervención de Fontán oponiéndose a que se calificase de glorioso el Pronunciamiento de los Progresistas de 1º de Septiembre de 1840, que otorgó el poder al Regente Baldomero Espartero, del que recogemos el siguiente párrafo en relación al tema que nos ocupa:

“El aludido (Sr. Fontán) contestó que no le había movido interés privado, porque ni le hacían falta los sueldos del Tesoro ni los solicitaba, teniendo como tenía para vivir independientemente y aún para contribuir al estado por razón de sus rentas.

Así lo creemos, puesto que lo dijo el Sr. Fontán, pero en verdad que no es S.S. el que menos ha sacado del Tesoro, ya que por el sueldo que ha disfrutado, ya que por una comisión que parece ha tenido para cuyo desempeño se le han facilitado algunos miles de duros, creemos que los habrá invertido con toda pureza; pero es lo cierto que no hemos visto las cuentas de tal inversión, sin embargo que alguna vez la imprenta se ha ocupado de este negocio. Al interesado cumple satisfacer el débito de publicidad…”

Fontán dio contestación a dichas afirmaciones que cuestionaban su honorabilidad remitiendo al Eco del Comercio el siguiente comunicado que publicó en su nº 2835 del 4 de Febrero de 1842 y reprodujo El Castellano nº 1729 de ese mismo día:

“Señores redactores del Eco del Comercio: Muy señores míos. En el número de hoy después de la censura que Vds. quisieron hacer de lo que ayer dije en el Congreso, omitiendo el ruido escandaloso con el que se me quiso impedir el uso de la palabra, descienden Vds. al cargo personal de suponerme poco puntual en rendir cuentas de los fondos que recibió en el desempeño de una comisión del gobierno y que me cumple satisfacer este débito de publicidad, mediante ya la prensa se ocupó alguna vez de esta negocio. No se ciertamente si alguna vez mentaron los periódicos que yo fuese omiso en rendir la tal cuenta. Puedo si asegurar que tengo a mi cargo la comisión del grabado estampado de la Carta Geométrica de Galicia en París con sujeción a rendir cuentas de los fondos que al efecto se pusieron a mi disposición.

Este caso no ha llegado y en el interin es por demás el hacerme cargos. Concluyéndose los trabajos y entonces sábrase si yo soy omiso o si soy puntual. Por lo que hace a sueldos recibidos, sépase también que se me deben algunos miles de duros, como puedo acreditarlo con certificados de cese que obran en la dirección del Tesoro y con reales órdenes que últimamente he recibido. Aparte de ataques personales que yo no provoco y respétese la libertad de un diputado que nada espera ni tiene. Creo que Vds. me harán el favor no dejando demorar la inserción de este artículo. Madrid, 3 de Febrero de 1842.B.l.m. de Vds. – Domingo Fontán”

Seguidamente El Eco del Comercio añadía:

“Contestamos al Sr. Fontán que si su señoría usó justamente de su derecho diciendo lo que dijo sobre el Pronunciamiento de Septiembre, nosotros hicimos uso del derecho que también nos asiste para censurar sus palabras, que no es exacta que omitiésemos el indicar el ruido que se notó entonces en el Congreso, pues de este incidente hicimos especial mención, explicando lo que el ruido significaba: Que en efecto la comisión que indica el Sr. articulista es la que quisimos significar nosotros para la cual si no estamos mal informados debe haber recibido su señoría, cosa de  45.000 duros, que empezó a percibir estas grandes sumas por el año 1831 ó 35: que según nos han dicho se le pidieron cuentas por el gobierno y todavía no ha creído oportuno rendírselas sin duda por no haber llegado el momento de hacerlo según lo que su señoría manifiesta y que si le debe el Tesoro tantos miles de duros, ésta es la mejor prueba de que el Sr. Fontán tiene derecho a percibirlos y de que no está en sus intereses particulares tan fuera del alcance de lo que su señoría dijo en el Congreso mismo.

Sirva esto para dejar justificadas nuestras palabras, celebrando por obra y arte haber dado ocasión al Sr. Fontán para que explique su situación y sentimientos del modo que mejor haya parecido a su señoría”.

Fontán remitió un nuevo comunicado al Eco del Comercio que fue publicado en su número correspondiente al Domingo 6 de Febrero de 1842:

“Señores redactores del Eco del Comercio – Muy señores míos: Agradecido a la prontitud con que Vds. me favorecieron antes de ayer insertando el artículo que les comuniqué, debo manifestarles que se equivocan en suponer que estoy sujeto a cuentas desde 1831, ni que pudieran reclamarme en ningún tiempo. Tampoco es exacto que yo haya recibido la cuantiosa suma que se expresa, y si otra muy inferior. En fin el Ministro de la Gobernación sabe lo que recibí y cuando he de acreditar su legítima inversión. Basta solo decir que los fondos recibidos están consignados en depósito por garantizar la ejecución de mi comisión.

Madrid, 4 de Febrero de 1842. B.l.m. de Vds. – Domingo Fontán”.

El Eco del Comercio a continuación dio la siguiente respuesta:

“Por última respuesta diremos al Sr. Fontán que puesto que se han suscitado ya contestaciones sobre si su señoría recibió tanto o cuantos miles de duros, con decir claramente al público la exacta cantidad, las condiciones de la entrega, el estado del asunto y todo lo demás que hay en él y que se ignora, acabaría la polémica de una vez para siempre.

Nosotros en el caso del Sr. Fontán, así lo hubiéramos hecho. Su señoría hará lo que guste de cuenta de su reputación”.

El 14 de Febrero de 1842, Fontán solicitó del Contador General de Distribución que como Director que había sido del Observatorio se le clasificase como cesante desde el 20 de Septiembre de 1840, obteniendo el 6 de Abril que se le declarase Catedrático Director cesante por reparación del servicio con haber anual de 11.000 reales.

En carta de 14 de Marzo de 1842, Andrade desde Orense le comunicaba a Fontán habérsele encargado la realización de la Carretera de Orense a Pontevedra hasta los límites de la provincia de Orense.

“……Si en el discurso de estas operaciones tiene V. que ordenarme alguna cosa hágalo pues lo de remitir a Vd. el plano del ramal arreglado a la escala de la Carta Geométrica ya se da por sabido y no solo esto sino todas las observaciones barométricas que haga en el viaje.

Puedo ya remitir a Vd. el plano de Ginzo, Allariz, el de esta ciudad y de la de Lugo, cuando Vd. convenga las pondré a limpio…”

Andrade en carta de 24 de Marzo acusa recibo de las hojas de prueba de la Carta correspondientes a Monforte – Monterrey y Pontevedra que Fontán le remitió desde Madrid el día 19 que devolvió el 29 de Marzo de 1842.

 “Mi más estimado amigo: Devuelvo a V. los pliegos de Pontevedra y Verín  y acompaño al dorso las correcciones que aún se pueden hacer en ellas, que aunque fáciles no dejan de interesar la perfección de la Carta Geométrica.

He tenido particular placer en ver ya alguna parte montañeada y desearía que no cargasen o que esta fuera de un color un tanto cuanto más sobre lo pardo para que no chille mucho, bien como son los primeros ejemplares o pruebas salen siempre más chillones”…  “He observado que ahora los señores franceses imprimen la Carta en papel de puro algodón quebradizo aunque sumamente terso en fuerza de la presión del tórculo pues que no teniendo un ápice de cola no puede hacerse en él ni corrección ni adicción alguna. Mucho de desear sería imprimiesen en papel de hilo manguilla y teniendo bastante cuerpo admitiese cualquier adicción de tinta china. De este modo podría uno ir cumpliendo su nomenclatura y otros objetos.

El amigo Domingo Lareo sale uno de estos días a trazar el ramal Lugo a Monforte, siento que ya no pueda ponerse en la Carta y grande peso servirá para la reducida ….. (falta la esquina de la carta). En cuanto tenga lugar concluiré la triangulación que concluiré a tiempo pues deseo tenerla en un cuadro”.

En carta de 5 de Abril de 1842, Andrade efectúa correcciones del pliego de Monforte.

“Remito el plano de Allariz por si Bouffard quiere insertarlo con algunos más en los márgenes de la Carta en cuyo caso y con el aviso de V. remitiré los que pueda, va en simple boceto y mal papel, pero es exacto y nada le falta de lo que la Villa ofrece en su plano”.

Andrade en su epístola del 22 de Abril de 1842 acusa recibo de la hoja de Carballino con dicha misiva acompañaba una lista de encargos:

“Para que si va a París me haga el gusto de saber los precios”.

En la lista se interesaba por el precio de las piedras litográficas, estuches para delineación, espejos ustorios, tratados de geometría descriptiva, de un eclímetro de Puissan, una brújula de pínulas, incluido el precio de una araña de tres quinqués.

En cuanto a sus actividades en el Congreso de los Diputados en el que hacía oposición al mayoritario Gobierno Progresista del Regente Baldomero Espartero, señalamos el voto particular de Fontán al Proyecto de Ley presentado al Gobierno sobre Capitalización de los intereses de la deuda consolidada de 1841 y 1842.

Para la resolución de este asunto, se creó en el Congreso el 20 de Enero de 1842 una Comisión compuesta por los Diputados Gómez Acebo, Julián López, Ayllón, Fontán, Escorial, Mendizábal  y Pedro Gil.

El Diario de Sesiones del Congreso del 4 de Abril de 1842, en el Apéndice al nº 80 publicaba el Dictamen de la mayoría de tal comisión emitido el 28 de Marzo de 1842, con la propuesta del Proyecto de Ley y el voto particular de Fontán que emitió al día siguiente en el que una vez expuesto su razonamiento proponía el siguiente:

PROYECTO DE LEY

Artículo 1º. Se declara que el Gobierno careció de facultades para expedir el decreto de capitalización de 21 de Enero de 1841, así como para pagar en su consecuencia cantidad alguna por intereses de ella, y para negociar préstamos con este objeto.

Artículo 2º. No obstante por decoro de la nación se aprueba la capitalización consumada en virtud de dicho decreto hasta la promulgación de la presente ley.

Artículo 3º. No se aprueba la capitalización que propone el Gobierno de los intereses de 1841, 1842.

Artículo 4º Los documentos de capitalización consumada y los cupones de intereses vencidos se admitirán con preferencia a todo otro papel en pago de los bienes nacionales.

Palacio del Congreso, 29 de Marzo de 1842. Domingo Fontán

El Corresponsal de Madrid nº 1641, órgano más representativo del Partido Moderado que ejercitó oposición al Regente Baldomero Espartero, en su cabecera del 8 de Abril de 1842, recogía un amplio artículo del que extraemos los siguientes párrafos:

“Ahora justamente, cuando en Londres y en París se han vuelto a abrir no sin pocas dificultades, los grandes mercados a nuestro crédito, no podemos dejar de alarmarnos al considerar las herejías económicas o mejor aún financieras que van a resonar en el salón del Congreso, y cuyo eco no dejará de llegar hasta aquellas capitales influyendo desfavorablemente en nuestros fondos. La sola lectura del voto particular sería suficiente para producir un malísimo efecto si llevara al pie un nombre de reputación financiera. Pero por fortuna el autor carece de nombradía y prestigio en esta especialidad en la que sin embargo se ha arrojado a figurar de un modo extremoso y raro…”   “…Nosotros respetamos las intenciones del Sr. Fontán, pero en uso al derecho que a la persona asiste, no hemos podido juzgar con alguna severidad su voto, porque lo creemos sumamente perjudicial al país, y por lo mismo que su tendencia es más deslumbradora, pero el aire de severidad que en época de revueltas agrada, nos ha parecido más necesario examinarlo con alguna detención”.

El Corresponsal de Madrid nº 1049, página 4, del 16 de Abril de 1842, recoge la siguiente nota remitida por Fontán:

“Sr. Director del Corresponsal:

Muy señor mío: He leído la censura de mi voto sobre la capitalización del interés de la deuda consolidada que se publicó el día 8 de los corrientes, censura que allí se califica de severa; lo que importa es que sea justa. A su tiempo defenderé mi voto con aquella convicción con la que acostumbro  a emitirlo y sin esa temeridad que se me atribuye tan gratuitamente. Habiendo por mi profesión a rendirme a la evidencia de las demostraciones, la espero y deseo en materia de crédito de los hombres de hombría y prestigio de esas especialidades que las dominan y entonces se verá si me he arrojado a figurar de un modo extremoso y raro en la cuestión que nos ocupa. De Vd. atento servidor Q.B.S.M. – Domingo Fontán, 11 de Abril de 1842”.

A pesar de lo dicho, no tuvo ocasión de defender su voto particular en el Congreso pues habiéndose señalado su debate para la sesión del 13 de Abril de 1842, se suspendió. (páginas 2403 y 2404).

Fontán permaneció en la Villa y Corte hasta el 16 de Julio de 1842 en que tuvo lugar la última de las sesiones de las Cortes que se cerraron por Decreto del Regente del Reino regresando a Santiago.

Mediante carta de Andrade de 4 de Agosto, tenemos noticia de la estancia del Grabador L. Bouffard en Santiago, que evitó que Fontán efectuara un segundo viaje a París:

“El otro día recibí por un propio de Lugo carta del Diputado Serrano dándome la noticia de su salida para La Coruña en compañía del célebre Mr. Bouffard, siento amargamente no estar desocupado para tomar una mula y pasar a saludar a  Vinoy, con cuyo motivo tendría no solo el gusto de conocer a un artista de tanto mérito…..”

En esa misma misiva  acusa recibo de tres hojas montañeadas de la Carta entre ellas las de Vigo y Tuy, con esa epístola también adjuntaba una viñeta de la Villa de Rivadavia para que Bouffard calculara el precio de litografiarla en París, así como el de las piedras litográficas y lápices…”

El último de los escritos de Alejo, que conserva la Fundación, está fechado en Orense el 12 de Agosto de 1842 en el que además de informar a Fontán sobre el trazado del ramal de Pontevedra que efectuaba con el Ingeniero Juan Rafo, le reiteraba que no se olvidara de cumplimentar el encargo que le hizo para Bouffard.

A finales de 1842, Fontán regresó de nuevo a la Villa y Corte, al objeto de participar en la subasta de bienes nacionales, adjudicándose la casa nº 10 de la Rua del Villar de Santiago, abonando el 3 de Noviembre de 1842 en el Banco Español de San Fernando 5.420 reales y 47.873,33 en la Caja Nacional de Amortización según recibo del día siguiente.

Sin embargo no participó en las sesiones de las Cortes de 1842, que solo se reunieron los días 15,16,18,20 y 22 de Noviembre.

Por carta de fecha 20 de Diciembre de 1842, remitida a su hermano Andrés, Fontán le comenta que se desplazó a Manzanares el Real (Madrid), visitando la fábrica de Tomás Jordán y Cantó, la primera de papel continuo instalada en 1840, como bien se puede suponer este viaje estaba pensado con el fin de establecerse definitivamente en Santiago dedicándose a la explotación de la fábrica de papel del Castro de Lousame.

El Corresponsal de Madrid nº 1313, página 2 del 10 de Enero de 1843, daba la noticia de su regreso a Santiago y de la destitución del Jefe Político de Pontevedra al que Fontán criticó duramente en las sesiones de 11 y 19 de Febrero de 1842 en el Congreso de los Diputados:

 “Santiago, Galicia a última hora de la tarde.

Acabo de saber que ayer llegó a esta ciudad procedente de la Corte el Diputado por Pontevedra D. Domingo Fontán,  que el Jefe Político de la misma provincia, Don Juan Falomir había sido separado de su destino.”

No obstante el 27 de Febrero de 1843 se celebraron nuevas elecciones a Cortes, obteniendo la representación de Lugo y Pontevedra en las que Fontán ni presentó su acta ni juró su cargo.

Domingo Fontán regresó definitivamente a Galicia pudiendo asistir al entierro en Noya, de su tío Sebastián Rodríguez Blanco, que falleció en esa Villa el 15 de Marzo de 1843.

El 24 de Mayo, ocupó la casa de la Rua del Villar en Santiago, una vez concluidas las obras de rehabilitación, donde recibió el 30 de Septiembre la visita de Alejo Andrade Yáñez en compañía de uno de sus hijos.

El 15 de Septiembre de 1843, se convocaron elecciones, en ellas Fontán por última vez saldría elegido Diputado por Pontevedra, en esa Legislatura tampoco presentó su acta ni juró su cargo.

En lo que  se refiere al grabado de la Carta con fecha 28 de Diciembre de 1843, Fontán remitió la siguiente comunicación que la Fundación conserva en un cuadernillo titulado: “Correspondencia con la Real Comisión e Ilma. Inspección de la Carta Geométrica de Galicia”.

“Excmo. Sr.

Convaleciente de una larga enfermedad que me redujo dos meses a la inacción tengo el sentimiento de participar a V.E. que a pesar de los esfuerzos del Grabador de la Carta de Galicia, no ha sido posible entregar concluida esta obra en el presente año según lo ofrecí en mi última comunicación. Procuraré ayudándome la salud conseguir este resultado en el próximo trimestre.

Santiago, 28 de Diciembre de 1843.”

El 22 de Marzo de 1844 regresó del exilio la Reina Madre María Cristina de Borbón y el 8 de Noviembre de ese mismo año, las Cortes declararon la mayoría de edad de Isabel II a los trece años.

El 10 de Enero de 1844, se produjo en Orense  la muerte de Alejo Andrade Yáñez, en un accidente  en las obras de la Carretera de Castilla.

Durante ese año, su actividad principal fue la corrección de los pliegos de la Carta que remitía a Bouffard así como otros datos de altimetría de diferentes puntos que también compaginó con la administración de la Fábrica del Castro.

Sin embargo, también siguió interesado por la política nacional pues además de presentarse a las elecciones de 1844, en unas candidaturas independientes en Pontevedra y La Coruña, remitió a los periódicos circulares como la que publicó El Heraldo del 31 de Julio de 1844, firmada por él y los ex – diputados Domingo Antonio Merelles y Antonio Arias Seoane, en la que se alertaba a los compradores de bienes nacionales de la concurrencia en esos comicios del Partido Carlista (la circular la reprodujimos íntegramente en el artículo “La Revolución Gallega de 1846) que provocó las iras del Partido Progresista y la burlona incredulidad de los medios de comunicación afines al Partido Moderado.

Así el Castellano del 29 de Julio afirmaba:

“Leemos la siguiente noticia en un periódico progresista:

Hemos visto una enérgica alocución del Sr. Fontán ex diputado a Cortes por una de las provincias de Galicia, en la que invita al Partido Absolutista que existe en aquel Reino a unirse al del progreso lo que parece ha tenido completo éxito, olvidando ambos sus antiguos odios y amalgamas para combatir a los hombres funestos de la situación.

Nosotros no hemos tenido el gusto de leer esta producción del Sr. Fontán y lo sentimos en el alma ¡Que nos place ver al Sr. Fontán arrinconar el telescopio y ocuparse de dar proclamas a los Carlistas! Buena mezcla hacen por cierto ayacuchos, jamancios y carlistas rabiosos ¡sin duda nuestro Aragó habrá acabado de perder el seso con su prolongado estudio astronómico”.

Sin embargo, El Castellano tuvo que rectificar lo dicho en su número del 1 de Agosto, página 4ª “Baturillo”.

“Hemos leído una circular que ha dirigido a los electores influyentes de la Provincia de La Coruña, los ex – diputados Don Domingo Fontán, Don Domingo Antonio Merelles y Don Antonio Arias Seoane, y por cierto en ella no se encuentra una palabra que autorice a creer lo que el Historiador había dicho respecto a una alocución dirigida por el Sr. Fontán a los Carlistas ¿Si será que el hecho sea falso y haya pensado en todo el Sr. Fontán menos en escribir alocución semejante? En la circular a la que nos referimos no vemos cosa alguna contra el actual orden de cosas, antes parece redactada con el espíritu que anuncia el Gabinete”.

El Grabado de la Carta concluyó en 1845 según la cartela que reproducimos:

Cartela de la Carta Geométrica de Galicia. Grabado 1854, 1ª hoja de 12. Archivo Fundación Domingo Fontán.

CARTA GEOMÉTRICA DE GALICIA

Dividida en sus Provincias

De Coruña, Lugo, Orense, Pontevedra y subdividida en Partidos y Ayuntamientos

PRESENTADA en 1834 a S.M. LA REINA GOBERNADORA DOÑA MARÍA CRISTINA DE BORBÓN

por su Secretario de Estado y del despacho de lo Interior

LEVANTADA Y CONSTRUIDA

EN ESCALA

DEL CIENMILÉSIMO

POR EL DR. D. DOMINGO FONTÁN

Director del Observatorio Astronómico de Madrid, Diputado a Cortes

Individuo de la Academia de la Historia y de la Sociedad Geográfica de París

Ex profesor de Matemáticas Sublimes y de Mecánica Industrial en la ciudad de Santiago

GRABADA BAJO LA DIRECCIÓN DEL AUTOR

EN 1845

POR L. BOUFFARD

No se grabó la división de los Partidos y Ayuntamientos

Por razón de interinidad

Como podemos ver, dicha cartela en 1845, estaba totalmente desfasada, ya que Fontán dejó de ser Director del Observatorio Astronómico el 20 de Octubre de 1840 y Diputado a Cortes el 16 de Julio de 1842 en que concluyó la legislatura.

Una idea más clara sobre cuando se grabó la cartela nos la da la interinidad de los Partidos y Ayuntamientos que determinó que no se grabase su división.

Esto nos remonta al Proyecto de División Provisional de Fermín Caballero al que nos hemos referido que presentó a principios de 1842, pero al no obtener el  apoyo del Ministro Antonio González, no se aprobó.

Por ello, podemos deducir que la primera piedra que se grabó, fue la correspondiente a la Cartela en el año 1839, poniéndole la fecha del año 1845 que se dejó en blanco para incorporarla a la conclusión del grabado.

César Camargo
Vicepresidente
Fundación Domingo Fotán
Noviembre 2016

 

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